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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Huesos Huecos.

Le había tomado varios minutos subir las escaleras hasta la azotea; y desde esa altura, se sentía en la cima del mundo; se acerco al borde y asomo la cabeza, entrecerró los ojos y alcanzo a ver el pavimento varios metros abajo.


Llego volando junto a el una corneja llevando en el pico una oruga a la que devoro tan pronto aterrizo sobre una antena, a mas o menos metro y medio sobre su cabeza;
-Buen día, señor - saludo la corneja tan pronto hubo devorado su presa.
El volteo la cabeza buscando a quien le había saludado, hasta encontrarse con la mirada expectante del ave.
-Buen día. Pero por favor no me llame señor.- pidio mientras regresaba la mirada al vacío bajo sus pies.
La cornejo intuyo por su tono que quizás se había aparecido en mal momento, por lo que extendio las alas negras y las agito levemente preparandose para emprender vuelo, pero antes de hacerlo, fue el joven quien reanudo la conversación.
- Por favor, no me llame señor.
- Lo siento - se disculpo la corneja. - me pareció lo mas cortes puesto que no conozco su nombr...
- ¿Cuanto tiempo me tomaría el llegar al suelo desde esta altura? - interrumpio de forma desdeñosa el joven.
La corneja pese a la irritación que le provocaba el ser interrumpida, descendio de la antena, y se poso a a unos metros del joven, hecho una ojeada rapida al vacio y regreso la mirada al muchacho quien ya se encontraba de pie junto al borde sujetandose con una mano de la misma antena en la que se habia posado la corneja; sin embargo eso no le quitaba lo peligroso, ahí arriba el viento era fuerte y de vez en cuando soplaba una corriente mas rapida que las otras, el muchacho podia resbalar y caer al suelo, lo que le tomaria unos 11 o 12 segundos. Se dijo la corneja. sin embargo, aunque conocia la respuesta a la pregunta del joven, se la guardo, pues temia que de responderle brincase desde ahi, la idea de ver el cuerpo destrozado tras la caida la mareo un poco y sintio ganas de vomitar.

-Las aves... - dijo la corneja mientras intentaba borrar de su cabeza la imagen del muchacho estampado en el pavimento. - Las aves, no sabemos de caídas o de tiempos, nuestras alas, nos ahorran esos percances, y el tiempo realmente no tiene mucha importancia para nosotras. - dijo orgullosa la corneja sorprendiendose de su habilidad de improvisación y se felicito mentalmente por ello.
Tan pronto hubo acabado, contemplo aterrada como el joven se soltaba y daba un paso al vacio, la corneja no pudo evitar chillar de horror. Había contado con que no tendría que ver esa escena,
se le nublo la mente y le temblaron las patas; en su desesperación abrio las alas y hecho a volar cerrando las ojos para evitar observar el cuadro que habia previsto. No hubo volado mucho cuando una carcajada le hizo abrirlos; el muchacho se encontraba agitando los brazos, volando a su lado.

-Un sentido del humor raro tienen las personas- contemplo sarcastica la corneja.

martes, 29 de septiembre de 2009

Tres puntos suspensivos.

La sombra reflejada sobre la pared blanca de un aula casi vacia, serpenteando en los contornos de las mesas y mochilas mientras se aleja; Semejante trivialidad me provoca sintomas similiares a la taquicardia; Su dueña, se percata (esa asombrosa habilidad de las mujeres para notar cosas que los hombres somos demasiado idiotas para percibir) y sonrie. Acto seguido mi cabeza explota.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Palomas blancas sobre hojas grises.

Hoy fue uno de esos dias en los que al mirarte al espejo por la mañana, no te pareces tan feo; de esos dias en los que sabes inconcientemente, que algo genial pasara: pardiez, pase todos mis examenes escolares.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuak!

Caminaba yo, por una pasillo lleno de restaurantes lujosos; viendo por los aparadores los platillos que servían en cada uno. No sabia la hora, pero debía de ser de noche pues todos tenían las cortinas corridas, y solo eran iluminados por algunas velas y luces tenues dándole a todo una atmósfera muy acojedora.


Entre a uno al azar, tome asiento junto a una barra, cerca de la cual se encontraba un cocinero haciendo postres que devore con gusto, después de un rato me levante para buscar que mas había, pero en todos los demás lugares servían solo postres. Regrese a mi asiento un tanto resignado donde ya me habían servido una especie de pay amarillo del tamaño de una pizza mediana, tome tenedor y cuchillo y comencé a cortar y a probar, el primer bocado que me lleve a la boca crujió de una manera extraña, mire el espacio vacío del pay que recién le había cortado y confirme mi sospecha: por dentro parecía una masa de carne blanca, aun con algunos rastros de lo que posiblemente fuese sangre.

-¿De que esta hecho esto? - le pregunte al cocinero quien volteo a responderme luego de atender a otro cliente.
-De fetos de pato. Es la especialidad - respondió sonriendo, y acto seguido me miro expectante, como preguntandome que opinaba de aquello que era su "especialidad".

Sentia asco, pero corte otro pedazo y seguí comiendo por miedo a ofender al regordete cocinero,
cuando me hube devorado aproximadamente la mitad del pay, me levante con el pretexto de estar satisfecho, agradecí la comida y salí corriendo a buscar algo para bajarme el sabor a feto de pato. Pero no había nada, pues el personal ya estaba desmontando el restaurante.

Salí de ahí de vuelta al pasillo estrecho, pero todos los demas restaurantes ya estaban cerrados.

Desperté a las 7:00 Am, enredado entre las sabanas con la mano dormida por haber dormido sobre ella. me deshice de algunas cobijas, reacomode mi cuerpo y volví a dormirme. El sueño que tuve después fue mucho mas aburrido.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Las palabras sobran cuando eres un soñador, de todos modos las palabras no son la mejor forma de expresar esos sentimientos (¿verdad?)

El sonído de la respiración qué tiénes tan cérca de ti; créa palabrás qué no serán prunciadas; Y, sin darte cuenta estas hipnotizado, reprimiendo el impulso de abrazarle y besarle las mejillas. Mientras tanto, ella se acerca y de manera casi accidental recarga su cabeza en tu hombro, la realidad se distorsiona, y tu mente viaja al espacio mientras nadas en un mundo de supuestos. Sin percatarte convertiste el encuentro mas casual e insignificante, en una montaña rusa. Al menos eso lo que te dice tu estupido pesimismo.

El chirrido del timbre, seguido del sonido que producen varias personas levantandose a la vez, te saca de tu trance, mas que descender a la realidad, te estrellas contra esta; y sin mas, ambos toman caminos y ritmos distintos sin despedirse.

martes, 22 de septiembre de 2009

Ellos abrieron sus bocas, pero de ellas solo salio una nube de humo, sin embargo ninguno de los dos fumaba.

Rompe la inmovilidad, los movimientos involuntarios degenerados en estiramientos síndromes de mi pereza, mis parpados luchan contra mis ojos deseosos de seguir viendo el paisaje en movimiento –lo único que rompe la monotonía-
Alrededor mio, los cuerpos antes informes, adquieren rostros desconocidos y repiten mis acciones imperceptible e inconscientemente.
hoy, estoy pensativo, cosa que no resulta rara en mi pero que no deja de ser curiosa. Mi acompañante no acudió a nuestra “cita” de costumbre, aunque llamar “cita” a la serie de eventos y coincidencias que dia a dia nos ponen juntos en el mismo autobús, con mas o menos el mismo destino suena pretencioso,
quizas el hecho de que mi mente salga a divagar mientras mis ojos recorran los contornos de los arboles que la ventana de mi temporal encierro de 4 ruedas les deja ver, se deba a mi soledad, si, eso debe ser.

el autobús sigue su marcha hasta que la laguna cuya fauna fue asesinada hace varios años por los magnates hoteleros que no les importo arrojar sus desechos a sus aguas color esmeralda, es remplazada por un viejo edificio en ruinas, el autobús se detiene y un grupo de personas sube, entre ellas mi usual acompañante, nuestras miradas se cruzan por 1 segundo pero ahora que le tengo cerca el paisaje parece mucho mas interesante, me dirige un gesto leve con la cabeza gesto al que interpreto como un saludo, respondo de igual forma y complacido toma asiento junto a mi.
-pensaba que hoy no irias – comente sin que su respuesta me importase mucho, simplemente por decir algo
-ese es tu problema, piensas demasiado – me responde fijando la vista al asiento de adelante.
el resto del viaje cuyo destino no tiene mayor relevancia, lo pasamos sin dirigirnos una sola palabra, pero ninguno de los dos estuvo incomodo, el silencio era nuestra lengua natal, y ambos lo sabiamos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Je M´Ecoure

No recuerdo qué soñe, estoy convencido de que esa es la forma en la que mi cuerpo me reprocha las escasas horas de sueño.

Cuando desperte, el sol aun no alumbraba la ciudad, mis ojos se negaban a abrirse por completo, y una vez abiertos se rehusaron con la misma obstinacion a mostrarme con claridad imagenes de lo que me rodeaba, mientras tanto, mis miebros aun frios y entumecidos se separaban de las cobijas que les abrazaban.

Extendi un brazo y encendi la lampara que reposa sobre la mesita de noche, mis pupilas se contrayeron rapidamente ante la repentina luz, me incorpore y abri las cortinas, en el cielo aun brillaban algunas estrellas, aunque la gran mayoria de ellas ya habian sido opacadas por el sol que empezaba a alzarse en el horizonte.

Encendi el televisor y sintonize el canal de noticias, tome una ducha, me vesti lo mas rapido que pude y parti a la escuela.

Asquerosa rutina.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Sabado 19 de Septiembre 2009

El breve intento del despertador fue rapidamente sofocado por una mano controlada por la pereza.

las gruesas cortinas azules de la ventana, sumían al cuarto en penumbra por lo que, abrir los ojos no fue un acto reflejo provocado por la luz sobre el rostro, si no una acción provocada por el hastío de dormir varias horas seguidas.

Eran las 3 de la tarde, y sin embargo desperté cansado. La noche anterior los pensamientos recurrentes solo me habían mantenido despierto un poco mas allá de la linea de la media noche, a pesar de que comúnmente me acosan hasta que la hora me importa poco y mi cuerpo cede al cansancio. ¿Quien soy?, ¿Quien seré?, ¿Donde estoy?, ¿Donde estaré? Son preguntas que anidan en mi mente y niegan toda posible respuesta que podría darles, son aves nocturnas que despliegan sus alas tan pronto cierro las cortinas y me acuesto en mi cama esperando que su vuelo no me robe el sueño. Y ¿Llegara el día en que, batiendo sus alas emprendan vuelo para no regresar? Eso no lo se, y francamente no me gustaría saberlo, me gusta la incertidumbre, la sensación de ahogo que deja la duda, es mi placer casi masoquista.