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domingo, 15 de diciembre de 2013

Mapa sin fin de un viaje [parte 1]

Estábamos los dos echados sobre la alfombra café como un reloj que marcase las 12:30 con nuestras cabezas juntas. Habíamos apagado las luces pero las farolas de la calle alumbraban la sala; yo vestía unos jeans azules y ella usaba mi camisa de cuadros roja; su maldita cuasi-desnudez resultaba mas atrayente que la desnudez total pero ya habíamos pasado por la etapa del deseo y ahora simplemente yacíamos ahí mirando las grietas del techo que no tenia ninguna prisa por romperse de una condenada vez y caernos encima.
De la habitación contigua, donde estaba encerrada la compañera con la que compartía la casa salia música a alto volumen; melodías convertidas en mero ruido de fondo sin que ninguno de los dos le prestase atención alguna.
-¿Recuerdas aquel cuadro?. -Preguntó señalando con el dedo un cuadro enmarcado colgado en la pared opuesta a la que yo tenia delante. Le eche una ojeada sin cambiar demasiado mi posición y lo reconocí al instante; era un cuadro que ella había tenido consigo desde antes de iniciar la universidad, aunque nunca lo había visto colgado ni mucho menos enmarcado.
-Es la pintura que llevabas enrollada en tu tubo telescópíco, "El puente de espuma". - Dije tras hacer memoria.
-No, no, mírala bien. - Me ordeno ella.
Me senté mirando a la pared que me señalaba y vi detenidamente el cuadro colgado sobre esta. Era una pintura extraña; solo una gran pradera de un color apagado casi grisáceo y sobre esta, un delgadísimo puente extendíéndose hacia el infinito a varias decenas de metros sobre el suelo. Aquello era un paisaje que evocaba una soledad grandisima pero esas eran el tipo de cosas que le gustaban a ella y sin duda el cuadro que ahora miraba y el que había visto enrollado dentro de su tubo telescópico eran el mismo.
-¿Y bien? - Pregunto ella. -¿Ya sabes de que hablo?
-No. -Reconocí.
Ella se sentó mirándome con las piernas muy juntas de modo que no dejaba entrever nada de su desnudez por debajo de mi camisa de cuadros rojos.
-Aquella que tenia en mi tubo era solamente una copia, una impresión de hecho. Esta que miras ahora mismo es el original.
En aquella ocasión no se me ocurrió pensar que me encontraba en presencia de una pintura valuada en casi un millón de dolares ni en la forma adecuada de preguntarle a ella como la había conseguido; no fue hasta muy después cuando ya había abandonado su apartamento y caminaba rumbo a mi casa cuando aquellas cosas cayeron pesadamente sobre mi mente que hasta entonces había estado completamente desocupada llena de pensamiento como la nieve: fríos y blancos.

Confieso que me da un consuelo y una tranquilidad infinita el saber que puedo pegarme un tiro

sábado, 26 de octubre de 2013

Lego al tiempo aquel momento en que mi mundo se paraba, entre tus labios, solo para revivir y derretirme una vez mas mirando tus ojos negros.

Me importas, te extraño.
Podría poner todo mi empeño en intentar cambiar eso y seria un intento inútil, no es que lo haya intentado o que quiera probar suerte en el futuro, simplemente se que es así, esa es una de las pocas certezas que poseo.
Te pienso todo el día.
A veces sin querer veo alguna foto tuya y me pareces la chica mas hermosa que pudieran ver mis ojos o me topo con algún detalle tuyo que no trato esconder y tenga esa sensación agridulce a la que es imposible acostumbrarse.
Me despierto y lo primero que veo es un pato gris mirándome de frente.
Abro el primer cajón de la cómoda y depositado cuidadosamente hasta arriba de todo hallo el acróstico que hiciste con nuestros nombres.
Abro las paginas de aquel libro que no he terminado y entre ellas hay un pájaro azul, y por mera necedad me pregunto si sientes lo mismo que yo cuando te topas con mis cartas o los poemas que me inspiraste a escribir.

Debería llamarte pero tengo demasiado miedo de arruinar mas las cosas que ya de por si arruine.
Te escribo para decirte ¡Que no te he olvidado! ¡Que no me eres indiferente! ¡Que me importas mucho!¡Que te extraño! ¡Que te amo!, que extraño tu tacto, saber que estabas ahí siempre, la sensación de abrazarte, la forma en la que encajabas perfectamente entre mis brazos, el dormir contigo, ver de cerca tu rostro hasta que te sentías incomoda y sonreías como respuesta, la forma en la que tus colmillos sobresalen cuando sonríes, tus ojos, decirte lo hermosa que eres, extraño tus regaños cuando no me alimentaba debidamente, extraño tus regaños en general señales inequívocas de que te preocupabas por mi.

Siempre me has parecido genial. Eres lo mejor que me ha pasado.
No te escribo para pedirte que olvidemos todo y empecemos de nuevo. No tengo ningún derecho a pedirte eso, mucho menos sabiendo que yo fui el problema.
Lo siento.
En contraste con todo lo que dabas, lo que yo ofrecía parecía nada, muchas veces esa idea me mortificaba, el "¿Como le retribuyo todo lo que recibo?, ¿Seré capaz de ello? ¿No sere solamente un lastre para que ella sea verdaderamente feliz?"
Por mas que trataba de quitarme esas ideas de la cabeza, las inseguridades son una constante. Que quede claro; no me excuso ni te culpo de mis inseguridades, solo digo que sea como sea, ahí estaban.
Tu querías acercarte mucho mas a mi, tener una certeza como el acero de que independientemente de lo que pasase en el futuro estaríamos juntos, muchas veces te sentí afectada por la sensación de que yo no me entregaba a ti de la manera en la que tu a mi, no me mal entiendas, yo también quería eso, no soy el tipo de persona que planea su futuro por lo que nunca estoy muy consciente sobre lo que me depara o el que haré cuando llegue frente a determinada situación pero quería que, pasara lo que pasara pudiera estar junto a ti, tanto yo para ti como tu para mi.
Pero he vivido solo, y las cosas que he pasado me han hecho construir una concha dura, quería abrirla para ti, lo ansiaba con todo mi ser, quería poder romperla, desbaratarla y acercarme a ti pero entonces regresaba esa inseguridad "¿Puedes hacerla feliz? ¿Seras un lastre para ella? ¿Podrás compensar todas las cosas que se perderá por estar con alguien como tu?"
Pensar así entre otras cosas me provocaba ataques de ansiedad.

Me duele saber que te herí, que de cierta forma lo sigo haciendo.
No hay nada mas jodido que saber que lastimas a la persona que amas mas aun sabiendo que esa persona también te ama o te amó lo mejor que pudo. Soy un idiota, lo se, pero pese a todo, aunque la he cagado, aunque posiblemente no tenga derecho a hacerlo, aunque no sea lo que quieras oír ahora mismo y prefirieses que me calle; TE AMO.
Te amo Melissa, eres perfecta.
Eres lo mejor que me ha pasado. Quiero que seas feliz.
No quiero olvidarte, no quiero que me dejes de importar, no quiero que me llegues a ser indiferente y nunca vas a serlo.
Te amo.
Eu te amo.
Ich liebe dich.

lunes, 7 de octubre de 2013

Dosmil trece

Para cuando me di cuenta el mundo ya había explotado dos o tres veces.
Yo caminaba por aquella playa sin nombre que todos los turistas odian, había un calor asfixiante como de costumbre, caminaba sin saber porque había decidido ir ahí, y mientras contemplaba el agua grisácea y maloliente que se estrellaba contra la orilla con absurda violencia; un gran ruido sordo sonó detrás de mi.
Me voltee y me encontré con la osamenta de una gran ballena, ni carne ni tendones ni piel ni nada mas que solamente huesos perfectamente alineados y blancos como si hubieran sido pulidos con un cepillo. Me acerque y me pare sobre el gran cráneo para obtener una vista mejor de todo aquello que aparentemente había caído del cielo por puro capricho. Mientras que, del otro lado del mundo la India desaparecía devorada por una gran nube negra en forma hongo.

Unas cuantas gaviotas se acercaron a ver si había algo digno de picotearse, quizás estuviesen acostumbradas a ver ocurrir cosas así cada tanto en aquellos sus dominios.

Varias horas después, los polos se derritieron y el mar engullo los huesos, la playa y todo lo demás. Al final no quedo nada, solo gaviotas acostumbradas a ver que ocurriesen esas cosas cada tanto.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El cubo en el que vivía se convirtió en paisaje [parte 1]

Se despertó poco después del mediodía vestido con la misma ropa que había usado a lo largo de todo el día de ayer.
Su primer pensamiento fue sobre si debería servirse cereal para desayunar o esperar dos horas mas y pedir la comida para matar dos pájaros de un tiro. Se decanto por esta segunda opción.
Su segundo pensamiento fue sobre su computadora portátil que descansaba en una mesita junto a su cama, la tomo, introdujo la contraseña y se quedo observando la imagen de fondo de pantalla sin saber exactamente que hacer por un periodo de tiempo tan largo que los segundos juguetearon con la idea de convertirse en un minuto por un instante.
No era que debatiese consigo mismo sobre el mejor curso de acción para iniciar sus actividades del día, era mas bien que no tenia absolutamente ninguna; ni trabajo, ni escuela, ni lavar los trastes, ni barrer los pisos, ni regar algún árbol sembrado en el parque por el, nada. De desearlo, de no encontrar ninguna motivación para hacer lo opuesto bien podría simplemente quedarse inmóvil acostado boca arriba en la cama mirando sin hacer nada la pantalla del ordenador.

Se incorporo y se fue a orinar, en el baño comprobó que la barba empezaba a oscurecerse y se le empezaba a asomar la barriga ¿Cuando había sido la ultima vez que se ejercitó? Hizo memoria pero no logro recordarlo con claridad sentía que nunca había cuidado de su cuerpo debidamente pero su ego le insistió a creer que lo había hecho alguna vez por lo que, cuando salio del baño después de haber vaciado la vejiga se dijo que no estaba en tan mala forma y que solo le hacia falta retomar el ejercicio que nunca había empezado a hacer en primer lugar.

Volvió a la cama, se acostó boca arriba y se coloco la computadora sobre la barriga, a fin de cuentas una conexión a ínternet era lo único que necesitaba por lo menos hasta que fuese hora de comer.

Intento abrir una de las paginas que revisaba usualmente pero esta no cargo en lo absoluto; no hubo un mensaje de error, ni una disculpa virtual ni nada en lo absoluto mas que una pagina en blanco. No se extrañó ni inmuto ese tipo de errores aunque quizás poco frecuentes ocurrían de vez en cuando.
Intento cargar otra pagina y obtuvo el mismo resultado, fue probando de esta forma una pagina tras otras cada vez un poco mas desesperado que la vez anterior pero ninguna pagina mostraba nada mas que una pantalla en blanco.
Se incorporó de nuevo, y comprobó el estado del modem, todo estaba en su sitio, todas las luces de un perfecto verde indicando que todo funcionaba perfectamente.

Té para tres (el eclipse no fue parcial).

Mientras las redondas gotas de lluvia arruinadas por mi percepción golpean mi ventana y veo como poco a poco las calles, los autos, los arboles y todo cuanto esta al alcance es cubierto de agua no se me ocurre ningún pensamiento profundo, eso me decepciona. En retrospectiva este sería el momento ideal para encender un cigarrillo o como mínimo beberme una taza de café junto a la ventana o sentado en el pórtico, el problema es que ni fumo ni tengo pórtico, además, tengo gastritis así que pasó del café del que de todos modos nunca he sido bebedor habitual. Yo personalmente prefiero el té, aunque claro, no hay té y de todos modos francamente llegados a este punto me daría pereza levantarme a prepararlo.

En este sitio llueve aunque el cielo no este nublado así que corres a refugiarte mientras te pones la mano como visera para proteger los ojos del sol. Esta mezcla de elementos produce dos cosas principalmente: Arcoíris tan imperceptibles como efímeros y un calor insoportable producto del efecto sauna que se ocasiona cuando el sol que nunca fue ocultado por ninguna nube evapora los charcos de agua. Las plantas adoran esto ultimo, esa es la razón por la que en la región crezcan varios metros al año. Los humanos por otra parte lo detestan y esa es la principal razón por la que quejarse del clima es el deporte estatal. Mi patio trasero parece una pequeña jungla, no me sorprendería levantarme un día y encontrar al equipo de national geographic filmando y reportando el descubrimiento de un nuevo animal endémico de mi patio, de alguna forma siento como si debiese sentirme orgulloso por ello así que lo intento pero fracaso en mi empeño. Una semana después le pago a alguien para que corte toda la vegetación que ha crecido sin pedirle permiso a nadie. El patio queda irreconocible y atrae a una bandada de pájaros que se dan gusto con los miles de insectos que han quedado al descubierto mientras un grupo de leonas persigue a la manada de gacelas que habían vivido escondida debajo de los matorrales hasta ahora mientras national geographic filma el suceso, yo para entonces ya tengo mi taza de té con la que me quemo la lengua al primer sorbo.

El espejo me dice que he bajado unos ocho kilogramos en las ultimas dos semanas, la bascula me responde que el espejo solo esta exagerando y que solamente he bajado seis, el sentido común aconseja alarmarme y la indiferencia que se me ha convertido en costumbre durante los últimos dos o tres años se queda callada.



lunes, 1 de julio de 2013

Cosas que debería hacer.

Últimamente mi vida esta lleno de "debería".
Debería practicar mas.
Debería leer mas.
Debería escribir mas.
Debería estudiar mas.
y la lista se alarga así por el estilo hasta el punto en que me da pereza escribir todas las cosas que debería hacer.
(debería terminar de hacer la lista de cosas que debería hacer)
Y sin embargo no retomo el moribundo blog para quejarme de estas cosas, o para hacer un recordatorio que pueda leer en futuro para darme ánimos. No.
Vengo a escribir de Tigo Gonzalez. "Tigo" no es su nombre real, ni siquiera es un apodo ni mucho menos un nombre falso que pertenece a algún chiste privado entre los dos, Tigo es simplemente el nombre con el que nos referiremos en este caso, del apellido ya hablaremos en otra ocasión.

Conocí a Tigo, en una escena que les juro no estoy inventando aunque su descripción bien podría ser el mayor cliché de la escritura (aunque no por eso pierde encanto). Sentados a la orilla del mar, una noche color azul marino y una luna llena que brillaba tanto que cuando mirabas hacia el cielo casi no veías ninguna otra estrella, la arena brillaba plateada y el clima era frío como debería serlo durante las noches decembrinas. Tigo estaba ahí sentada con otras varias personas, a la luz de la luna su piel ya de por si blanca se veía prácticamente luminosa, no como aquellas lamparas de vapor de mercurio por supuesto pero ustedes ya me entienden.
Todos conversaban y jugaban a algo mientras yo me hallaba acostado aparte sobre unas tablas estando demasiado deprimido como para prestar atención al grupo. Habíamos ido a la playa para participar en una "lunada" lo que significa que vas a la playa o algún sitio tranquilo al aire libre con un montón de amigos y te quedas despierto hasta muy tarde sin alcohol, no teníamos el habito de la bebida en aquel entonces.

Me tomo varias horas recuperar el animo necesario para interesarme en las personas que tenia prácticamente a lado, no quiere decir que antes las despreciara pero así soy yo, cuando me deprimo o enfado prefiero aislarme, me hubiera enterrado a 12 metros de profundidad bajo la arena si hubiera sido una opción viable. Y entonces note a Tigo, y yo en calidad de pre-adulto incomodo no pude mas que quedarme callado, mirándole de reojo ocasionalmente, fingiendo que no la notaba.
Caminamos por la playa y eso me sirvió de excusa para pasar un poco mas de tiempo con ella.

El tiempo paso, y las miradas de reojo se convirtieron en conversaciones y las conversaciones fueron hilando algo mas complejo. Me gusta como me gustaba entonces pasar el tiempo con Tigo. A veces conversamos y otras veces nos acostamos boca arriba en la cama y escuchamos música en silencio, en algunas ocasiones nos sentamos en el sofá de la casa de sus padres y vemos caricaturas hasta las 2 am. Tigo tiene un excelente gusto musical y nos gustan las mismas caricaturas.
Me gusta oír música y ver caricaturas con Tigo.

Hoy primero de julio, estamos a pocos días de su cumpleaños numero 21, a veces finjo que se me olvidan las fechas para molestarle, cuando se molesta hace un gesto muy bonito y se pone acalorada, su piel es tan blanquita que notas enseguida que se pone roja.
Otras veces si se me olvidan las fechas y entonces toca disculparme y vivir con su enojo unos días.
En retrospectiva Debería conseguirme una agenda.

Me he quedado dormido con Tigo en varias ocasiones,
mejor aun,
me he despertado con Tigo en varias ocasiones.
Y en ese transcurso de tiempo, en lo que despierto y se despiertas la miro y pienso lo mucho que me gustaría estar con Tigo por un periodo indefinido de tiempo en una fracción indefinida del espacio.

Debería quedarme con Tigo por un periodo de tiempo indefinido en una fracción indefinida del espacio.

viernes, 22 de marzo de 2013

Sin titulo

Hace unos tres días una golondrina decidió hacer su nido en la ventana de mi baño, ayer descubrí que  incluso ya puso un huevo ahí, una cosa pequeñita, blanca y ovalada como una perla deforme depositada entre un montón de ramitas secas. Unas semanas antes de que la mamá golondrina se mudara ahí había un panal de avispas que por alguna razón no note hasta que se hubo convertido en una gran bola que albergaba a una docena de avispas adultas, tan pronto la note le prendí fuego y como justicia poética el baño se me lleno de cenizas.
El patio de atrás esta empezando a parecerse a una selva de nuevo, con el cambio de estación empieza el calor y las lluvias y las plantas adoran eso, ya no son solo hierbas las que crecen en mi jardín, también hay auténticos arboles que han crecido lo suficientemente altos como para albergar un montón de aves en los dos años y medio que llevo ocupando la casa.

El otro día me desperté a las 4:30 am con la sorpresa de que había un alacrán en la cabecera de mi cama haciendo cosas de alacrán como caminar y poner la cola en alto en posición de ataque lo cual nunca es buena idea cuando la persona que amenazas tiene una lata de insecticida en las manos.

La anticipación tiene el habito de prepararte para la decepción.

El puñetazo en el estomago duele pero no es un dolor insoportable es mas bien del tipo de dolor extraño, de ese tipo de dolor cuya ausencia incluso llegas a extrañar, el segundo puñetazo en la boca me arroja la cabeza hacia atrás, veo como la sangre de mi labio y dientes partidos sale volando hacia mi cara en cámara lenta, no se porque, pero sonrío. Con todo,hasta ahora no he perdido el equilibrio, mi pie izquierdo se adelanta un poco, mi postura baja y entonces toda mi cadera gira y mi brazo que ahora mismo termina en un puño cuyos nudillos están bastante encallecidos, se extiende, todo es un solo movimiento automático, el plantar el pie izquierdo, el bajar la postura el girar la cadera y lanzar un puñetazo recto que se impacta seco en la quijada del adversario es un conjunto realizado de manera mecánica y casi inconsciente, ni siquiera me doy cuenta de que en ese lapso un puñetazo rival dirigido originalmente a mi pómulo derecho se estrella en mi oreja, ya no es divertido, a ese primer golpe en la quijada le siguen otros dos mas cada uno a puntos del cuerpo que el adversario tras recibir el inesperado puñetazo dejo desprotegidos; la nariz estalla y el contrincante se dobla cuando recibe el impacto en la boca del estomago.
 El daño no es del todo grave, se puede seguir luchando con la nariz rota y el golpe en la boca del estomago solo le ha sacado el aire, pero el sujeto se echa al suelo en posición fetal y se queda ahí sin moverse. Me recuerda a esa serpiente que cuando se encuentra con un depredador finge su propia muerte contorsionándose y echando un olor a carne putrefacta por la boca ¿Como se llamaba? Tenia que ver con cerdos, ¿Serpiente piel de cerdo? ¿Serpiente aroma de cerdo? Bueno, algo así.

El tipo yacía ahí y yo buscaba el diente que me había echo volar, sabia que aunque lo encontrase no podría volver a ponérmelo mágicamente pero los humanos tenemos una fascinación por ese tipo de cosas que no puede evitarse ¡Hocico de cerdo! ¡El nombre que buscaba era Serpiente hocico de cerdo!.

Me le acerque al sujeto y le dije:
-Me recuerdas a la serpiente hocico de cerdo. - El se movió un poco y me pregunto.
-¿Que es eso?.
-Pues, es una serpiente, que cuando ve a un depredador finge su muerte de una manera bastante teatral. - Dije y empece a explicarle que incluso tiene un órgano que emite un aroma a putrefacción.
-Ahh... - Respondió el sujeto aun en el suelo luego de mi explicación.
Aquella respuesta no me agrado del todo pero tuve que concederle que quizás la nariz rota le dolía mas de lo que yo suponía.
Finalmente encontré mi diente, una cosa amarillenta que no daba la impresión de encajar en el agujero que había dejado en mi boca, lo guarde en mi bolsillo, me despedí del sujeto aun en el suelo y le prometí que le llamaría una ambulancia. Aunque probablemente nunca le había dicho que no solía cumplir mis promesas.

domingo, 17 de marzo de 2013

Levadura.

Ella era una mujer como decimos por acá "hecha y derecha" pero que por algún motivo que ella misma me explicó unas 100 veces pero que nunca logre entender del todo pesaba unos 200 o 250 gramos. Cuando salíamos, a veces alguna corriente de viento soplaba con mucha fuerza y entonces se aferraba al brazo que le ofrecía con tanta fuerza que sentía con cierto gozo el como me cortaba la circulación.

Siempre vestía simple pero con cierta extraña elegancia, casi siempre con sandalias, vestidos casi siempre con flores en colores opacos y nunca le vi mas adorno que una pulsera de perlas perfectamente blancas probablemente de fantasía en la muñeca izquierda. Me gustaban sus orejas, ella tenia unas orejas preciosas, no me atrevo a describirlas, siento que no podría hacerle justicia.
A veces me miraba con esos ojos suyos que eran como un manantial de agua imperturbable al fondo de una caverna desconocida y me recitaba con su vocecilla versos que ella misma se inventaba al hilo algunos mas malos que buenos debo reconocer, pero, cuando decía alguno especialmente malo simplemente arrugaba la nariz y entonces ambos nos a reíamos, tengo la sensación de que aunque ella compartía mi risa aquello la heria de cierta manera y nunca debí haberme dejado llevar por ese gesto, sin embargo aquellos momentos me hacían profundamente feliz y tengo la sensación de que ella a pesar de esa leve herida en el orgullo también lo era.

Aquellos eran días verdes como esmeraldas con destellos amarillos y azules de un millón de zafiros, cuando caminábamos por la ciudad ella se aferraba a mi y mi movilidad se reducía y me hacia feliz el sentir el calor de ese cuerpo de 200 o 250 gramos ligero como podría serlo un cuadernos donde hubiese apuntado mis pensamiento.

Y entonces un día, dejo de decirme versos, al salir a la calle ya no se aferraba mas a mi sino que se conformaba con tomar la punta de mi camisa a pesar de aquello permitía que el viento la amenazase con levantarla y llevarsela muy lejos.
Pasamos unas semanas de esa forma, hasta que un día, volvió a tomarme del brazo muy para mi sorpresa, me voltee a mirarla y me encontré de nuevo con esos ojos como manantiales tranquilos en el interior de una caverna, me sonrío y se soltó de pronto desapareciendo junto con la brisa.
No volví a verla de nuevo y se terminaron los días verdes amarillos y azules.

A veces después de la jornada sacudo la harina de mis manos y me detengo a contemplar hacia donde cae o se eleva esta en el viento solamente por que si, no abrigo ninguna esperanza de verla de nuevo así como nunca abrigue esperanza alguna de encontrarla en primer lugar, quizás así sea lo mejor. Mientras tanto, abro la puerta del horno y extraigo una bandeja repleta de pan.

jueves, 14 de marzo de 2013

tenganme paciencia

miércoles, 13 de febrero de 2013

NIKE

Iba yo caminando por el medio del mar pacifico, usaba una playera blanca con un dibujo color azul y rojo que siempre me ha gustado, un pantalon de mezclilla y unos tenis para caminar ligeros por que el oceano pacifico es una masa gigantesca de agua y si piensas caminar por el no te puedes dar el lujo de usar calzado incomodo, una gorra para el sol y unos lentes oscuros completaban el atuendo, empece a andar y enseguida me arrepenti de no haberme puesto tambien bloqueador solar, oh bueno, ya era my tarde para volver por el asi que segui andando a pesar del fuerte sol que me golpeaba los brazos, mientras caminaba iba pensando en que seguramente mi piel adquirira un color rojizo como de langosta pero ni modo.

Acababa de pasar por encima de la fosa de las marianas cuando vi a un sujeto caminando en direccion a mi. Iba con unas bermudas color caqui con un cinturon cafe y una camisa blanca cuidadosamente fajada, por calzado llevaba unos mocasines lo cual es un tipo de calzado que siempre he encontrado insoportablemente incomodo aunque reconozco que muchas personas no concuerdan conmigo en ese aspecto, usaba ademas un sombrero de paja pero no de aquellos sombreros de paja "rusticos" que llevan algunos campesinos sino de aquellos sombreros de paja "elegantes" que compran y llevan los turistas como curiosidad, ademas, tenia toda la piel tostada a pesar de estar completamente cubierto de crema protectora, en la cara llevaba una barba blanca cuidadosamente recortada y su gesto era severo aunque al verle, te dabas cuenta de que no lo hacia a proposito, tenia los rasgos de una persona agresiva y enojada pero obvio que solo eran sus rasgos faciales y que no tenian ninguna relacion con su personalidad.  Al verme se quito elsombrero saludando y hablo.
-¿A donde vas Gibran? .- Al principio me sorprendio el que me llamara por mi nombre por lo que antes de responderle a su pregunta le hice yo mismo otra pregunta.
-¿Como sabe mi nombre buen hombre?.
-Pues de la misma forma en la que tu sabes con solo verme en que soy un buen hombre. - Respondio el sujeto, y luego recalcando como si fuera la cosa mas obvia del mundo añadio -Lo tienes escrito en toda la cara.
Aquello tenia toda la logica del mundo.
-Entonces pues, ¿A donde vas?.- Volvio a preguntarme.
-Francamente no lo se. - Respondí. -¿A donde lleva aquella direccion? - pregunte señalando con el dedo hacia un punto aleatorio.
-Bueno. -Empezo el sujeto. -Si sigues en linea recta por aquella direccion llegaras a Africa, a Mauritania para ser mas especificos.
-Ya.- Respondi.
-¿Entonces iras hacia alla?
-No creo. -Respondi francamente y con aquello termino la conversacion. Nunca se me ocurrio preguntarle que hacia el ahi caminando sobre la fosa de las marianas porque francamente a mi eso no me interesaba.

Al final termine regresando sobre mis pasos hacia la costa que habia abandonado, nada mas llegar a la arena me quite los tenis y los meti en las olas de la orilla. Como habia predicho toda mi piel expuesta habia adquirido un color rojo como de langosta.
Dormir en una posicion comoda iba a ser una cosa dificil.