Espere unos segundos a que algo pasara, a que quizás aquello me brincase de pronto y me atacase, pero nada ocurrió, ya no sonaba el silbido, y el ruido de pasos que nunca había existido no apareció de repente. Me quede inmóvil oculto en las sombras listo para defenderme de ser necesario, y espere y espere pero nada ocurrió, en la casa solo había un silencio pesado y asfixiante, preste atención a todo posible sonido esperando oír siquiera su respiración agudice tanto el oído que podía ir el sonido de mi sangre corriendo por mis sienes pero nada mas, ni una pisada apagada ni el sonido de un cuerpo moviéndose en la oscuridad.
Cuando me convencí de que era de alguna forma seguro salir abandone mi escondite cuidando de tener siempre la espalda pegada a alguna pared y dando pasos cortos procurando no hacer ruido me dirigí a mi habitación. La puerta estaba semicerrada y las luces permanecían apagadas, me pase el cuchillo a la mano derecha y lo alce listo para clavarlo donde fuera mientras con la izquierda empuje la puerta lentamente, el chirrido de las bisagras inundo toda la casa y por un momento creí que había delatado mi posición y que el ataque era inminente pero, nada sucedió la puerta se abrió y el interior de mi habitación apareció ante mis ojos vacía y tranquila como si nada hubiese sucedido, incluso la cama estaba tendida como si nunca me hubiese acostado en ella en primer lugar.
Encendí la luz de la habitación y aun con el cuchillo en la mano entre cuidando de vigilar cualquier posible escondite desde el que pudiesen tenderme una emboscada, revise bajo la cama, detrás de los muebles, en el closet, incluso dentro de los cajones, hasta que finalmente me convencí de que me encontraba solo en mi habitación. Tome el teléfono y llame a la policía mentí diciéndoles que alguien había intentado entrar por la fuerza a la casa y que temía la posibilidad de que aun estuviese cerca, colgué y esperé a la patrulla sentado en la cama sosteniendo el cuchillo intentando sin éxito el repasar los últimos 15 minutos.
Finalmente la patrulla llego anunciandose dejando sonar la bocina, suspire de alivio, ya no estaba solo, aunque aquella cosa siguiese oculta los oficiales tendrían armas y ya no me le enfrentaría yo solo, de pronto todo parecía mas fácil y la amenaza mucho mas pequeña, suspiraba aliviado cuando llamaron a la puerta exclamando <¡Abran! ¡Es la policia!> Me puse de pie de un salto, tome el cuchillo y fui corriendo a la puerta principal sin importarme mas el cuidarme la espalda, tome el pomo de la puerta, la abrí, pero, afuera no había nadie, solo el aroma humedad, la oscuridad y el silencio roto por el sonido de un millón de insectos, entonces sentí que alguien me pasaba el brazo por el hombro segundos antes de levantarme y llevarme cargando de vuelta a mi habitación silbando tranquilamente.
domingo, 2 de septiembre de 2012
jueves, 30 de agosto de 2012
El cielo no esta cerca de un sitio como este. [segunda parte]
Aquella cosa se movía pero la oscuridad de la habitación solo me permitía ver su silueta, dos piernas, dos brazos y una enorme barriga, aquello lucia como un humano con serios problemas de sobrepeso, sin embargo aquello estaba pegado al techo de mi habitación como una mosca y me observaba tranquilamente con un par de ojos que brillaban como si fuesen los de un gato.
Me quede un rato en esa posición sintiendo el latir de mi corazón en la garganta como queriendoseme salir por la boca y el sudor frío recorrerme desde la frente hasta la punta de la nariz, con los ojos entrecerrados y haciéndome el dormido inmóvil esperando que de alguna forma aquello simplemente se fuera y no volviera o me despertase de pronto y descubriese que todo fue un sueño. Estaba en eso cuando aquello empezó a moverse tan sigilosamente que en otras circunstancias probablemente nunca hubiese notado su presencia, abandono su escondite detrás del ventilador del techo y andando en reversa topo con la pared y descendió por esta hasta llegar al punto donde ya no pude seguirle con la mirada sin tener que mover la cabeza cosa que no me atreví a hacer y que no fue necesario pues al poco sentí su figura junto a mi.
Yo acostado boca arriba y aquello de pie a mi lado derecho, no le podía ver directamente pero calcule que media poco mas que yo, estuvimos así unos quince segundos hasta que aquello empezó a moverse de nuevo, esta vez con dirección hacia mi, primero subió una pierna a mi cama, luego la mitad superior del cuerpo y maniobro de tal forma que quedo sobre mi pero sin tocarme, por la rendija entre mis parpados podia ver sus ojos brillantes como de gato y las facciones de su cara, sus ojos hundidos su nariz larga y puntiaguda, sus mejillas rechonchas y el color grísáceo de la piel que envolvía todo aquello. No pude evitar empezar a temblar pero me aferraba a la idea de que quizás haciéndome el dormido acabaría por ignorarme e irse. Entonces, acerco su cara a la mía y sonriendo dejándome ver sus diente todos ellos delgados como agujas dijo con una voz aguda como de mujer <No engañas a nadie>.
Abrí los ojos de golpe y con toda la adrenalina de mi cuerpo le arroje al suelo y salí corriendo de mi habitación sin atreverme a mirar atrás, atravesé el pasillo pensando en que hacer y entonces entre en la cocina. Desde mi habitación me llego el sonido de una risa burlona, abrí uno de los cajones y extraje un enorme cuchillo, la cocina solo tenia una entrada así que tome el cuchillo con ambas manos dispuesto a enterrarselo en el pecho tan pronto apareciese en mi vista.
No oía sus pasos, pero aquello estaba silbando, un silbido que sonaba cada vez mas cerca, silbaba una tonada alegre, le reconocí como la parte de en medio de el "vals del minuto" de Chopin, y le reconocí como tal por que era la misma canción que había estado practicando en mi viejo piano de media cola desde la semana pasada, ¿Aquello había estado vigilandome? Tome el cuchillo con mas fuerza y lo apreté hasta que empezó a dolerme la mano. El silbido se detuvo y yo contuve la respiración.
Me quede un rato en esa posición sintiendo el latir de mi corazón en la garganta como queriendoseme salir por la boca y el sudor frío recorrerme desde la frente hasta la punta de la nariz, con los ojos entrecerrados y haciéndome el dormido inmóvil esperando que de alguna forma aquello simplemente se fuera y no volviera o me despertase de pronto y descubriese que todo fue un sueño. Estaba en eso cuando aquello empezó a moverse tan sigilosamente que en otras circunstancias probablemente nunca hubiese notado su presencia, abandono su escondite detrás del ventilador del techo y andando en reversa topo con la pared y descendió por esta hasta llegar al punto donde ya no pude seguirle con la mirada sin tener que mover la cabeza cosa que no me atreví a hacer y que no fue necesario pues al poco sentí su figura junto a mi.
Yo acostado boca arriba y aquello de pie a mi lado derecho, no le podía ver directamente pero calcule que media poco mas que yo, estuvimos así unos quince segundos hasta que aquello empezó a moverse de nuevo, esta vez con dirección hacia mi, primero subió una pierna a mi cama, luego la mitad superior del cuerpo y maniobro de tal forma que quedo sobre mi pero sin tocarme, por la rendija entre mis parpados podia ver sus ojos brillantes como de gato y las facciones de su cara, sus ojos hundidos su nariz larga y puntiaguda, sus mejillas rechonchas y el color grísáceo de la piel que envolvía todo aquello. No pude evitar empezar a temblar pero me aferraba a la idea de que quizás haciéndome el dormido acabaría por ignorarme e irse. Entonces, acerco su cara a la mía y sonriendo dejándome ver sus diente todos ellos delgados como agujas dijo con una voz aguda como de mujer <No engañas a nadie>.
Abrí los ojos de golpe y con toda la adrenalina de mi cuerpo le arroje al suelo y salí corriendo de mi habitación sin atreverme a mirar atrás, atravesé el pasillo pensando en que hacer y entonces entre en la cocina. Desde mi habitación me llego el sonido de una risa burlona, abrí uno de los cajones y extraje un enorme cuchillo, la cocina solo tenia una entrada así que tome el cuchillo con ambas manos dispuesto a enterrarselo en el pecho tan pronto apareciese en mi vista.
No oía sus pasos, pero aquello estaba silbando, un silbido que sonaba cada vez mas cerca, silbaba una tonada alegre, le reconocí como la parte de en medio de el "vals del minuto" de Chopin, y le reconocí como tal por que era la misma canción que había estado practicando en mi viejo piano de media cola desde la semana pasada, ¿Aquello había estado vigilandome? Tome el cuchillo con mas fuerza y lo apreté hasta que empezó a dolerme la mano. El silbido se detuvo y yo contuve la respiración.
martes, 28 de agosto de 2012
El cielo no esta cerca de un sitio como este. [primera parte]
El otro día estaba acostado en mi habitación en una de esas noches que le siguen a un largo día, las luces apagadas, las cortinas corridas, y yo echado en una posición tan perfecta que sentía que cada uno de mis músculos se relajaba y me agradecía por ello. Estaba por quedarme dormido anticipando el mas perfecto y reparador sueño que hubiese tenido a la fecha cuando alguien llamo a mi puerta.
<¡Knock! ¡Knock! ¡Knock!> Sonaron tres golpes fuertes como para no darme lugar a excusarme diciendo que no los había oído.
-¿Quien es? - Pregunte, pero por única respuesta solamente hubieron otros tres golpes igualmente fuertes como los anteriores. Me deshice de las cobijas que me cubrían y mientras me ponía de pie fui repasando mentalmente el quien carajos podría llamarme a la puerta a esas horas, ¿Algún amigo en una emergencia? ¿Algún familiar recién llegado a la ciudad? ¿Algún desconocido en busca de un favor? ¿Algún depredador hambriento? Llegue a la puerta a tiempo para ver como la puerta se agitaba tras recibir otra serie de golpes, fuera quien fuera golpeaba con mucha fuerza, tome el pomo de la puerta y esta de nuevo tembló ante el poderoso puño que llamaba a esta. Gire rápidamente el pomo y abrí la puerta de golpe, una rafagá de aire frío del exterior entro rápidamente a la casa y me provoco escalofrio al pasar entre mis piernas, pero afuera no había nadie solo oscuridad, silencio, humedad, y el sonido de un millón de insectos, salí de mi casa esperando encontrar a algún bromista escondido entre los matorrales y suprimiendo su risa pero no había nadie.
Di media vuelta y volví entrar a la casa dirigiendo mis pasos directo a mi habitación para intentar retomar el descanso en el punto exacto donde lo había dejado mientras pensaba en mil y una explicaciones lógicas al golpetear en la puerta, encontré unas cuantas cientos de ellas posibles y satisfactorias y volví a acostarme boca arriba intentando adoptar la posición que tenia al principio. Pero fue imposible, la cama se me figuro incomoda, tan pronto adaptaba una posición algo empezaba a molestarme y tenia que cambiarme a otra, tan pronto cerraba los ojos algo me hacia volver a abrirlos y entonces, le vi, una silueta casi humana reptando en el techo sigilosamente dirigiéndose hacia el ventilador del centro como para buscar escondite ahí. Ante la visión mi corazón se traslado de mi pecho a la garganta y fue quizás su presencia ahí lo que me permitió el reprimir un grito y el impulso instantáneo de salir huyendo.
<¡Knock! ¡Knock! ¡Knock!> Sonaron tres golpes fuertes como para no darme lugar a excusarme diciendo que no los había oído.
-¿Quien es? - Pregunte, pero por única respuesta solamente hubieron otros tres golpes igualmente fuertes como los anteriores. Me deshice de las cobijas que me cubrían y mientras me ponía de pie fui repasando mentalmente el quien carajos podría llamarme a la puerta a esas horas, ¿Algún amigo en una emergencia? ¿Algún familiar recién llegado a la ciudad? ¿Algún desconocido en busca de un favor? ¿Algún depredador hambriento? Llegue a la puerta a tiempo para ver como la puerta se agitaba tras recibir otra serie de golpes, fuera quien fuera golpeaba con mucha fuerza, tome el pomo de la puerta y esta de nuevo tembló ante el poderoso puño que llamaba a esta. Gire rápidamente el pomo y abrí la puerta de golpe, una rafagá de aire frío del exterior entro rápidamente a la casa y me provoco escalofrio al pasar entre mis piernas, pero afuera no había nadie solo oscuridad, silencio, humedad, y el sonido de un millón de insectos, salí de mi casa esperando encontrar a algún bromista escondido entre los matorrales y suprimiendo su risa pero no había nadie.
Di media vuelta y volví entrar a la casa dirigiendo mis pasos directo a mi habitación para intentar retomar el descanso en el punto exacto donde lo había dejado mientras pensaba en mil y una explicaciones lógicas al golpetear en la puerta, encontré unas cuantas cientos de ellas posibles y satisfactorias y volví a acostarme boca arriba intentando adoptar la posición que tenia al principio. Pero fue imposible, la cama se me figuro incomoda, tan pronto adaptaba una posición algo empezaba a molestarme y tenia que cambiarme a otra, tan pronto cerraba los ojos algo me hacia volver a abrirlos y entonces, le vi, una silueta casi humana reptando en el techo sigilosamente dirigiéndose hacia el ventilador del centro como para buscar escondite ahí. Ante la visión mi corazón se traslado de mi pecho a la garganta y fue quizás su presencia ahí lo que me permitió el reprimir un grito y el impulso instantáneo de salir huyendo.
domingo, 29 de julio de 2012
Mis titulos siempre apestan de todos modos.
Ahora que en mi estomago hay una combinación extraña de alcohol y empanadas de huitlacoche me alegro de estar vivo y de poder tener noches así.
jueves, 26 de julio de 2012
prefacio.
Una figura anonima sentada junto a la ventana, sus dos ojos portan extrañamente orgullosos unas vistosas ojeras como si fueran medallas al merito sobre el pecho, esta somnoliento y le cuesta el quedarse despierto, lleva la cabeza apoyada al cristal de la ventana del tercer piso y tiene puesto por uniforme una bata blanca, un pantalón caqui y unos zapatos negros algo desgastados y que tienen pinta de no haber sido limpiados en meses. De pronto, una luz venida de muy lejos es captada por sus pupilas, por lo que, alza la cabeza y mira por la ventana a algún punto en el cielo, sus ojos se abren y por un momento pareciera que sus dos globos oculares intentan salirse de sus cuencas y salir corriendo, su facciones faciales son deformadas por el horror que le produce ver el origen de esa luz y su mano derecha se contorsiona como buscando algo a lo que sujetarse y en el proceso tira al suelo la taza de café que tenia sobre su escritorio esparciendo su contenido sobre la alfombra.
La cámara enfoca su rostro aun horrorizado desde fuera de la ventana, en el reflejo del cristal se puede ver el reflejo del cielo azul y algunas nubes muy blancas. Poco a poco la cámara se aleja yendo hacia el punto en el cielo al que el sujeto de las ojeras miraba sin dejar de enfocarle hasta que este se convierte un diminuto punto irreconocible, llega un punto en que la cámara solo capta el blanco de las gigantescas nubes a las que entra y poco después la cámara sale de órbita y se pierde la señal.
La cámara enfoca su rostro aun horrorizado desde fuera de la ventana, en el reflejo del cristal se puede ver el reflejo del cielo azul y algunas nubes muy blancas. Poco a poco la cámara se aleja yendo hacia el punto en el cielo al que el sujeto de las ojeras miraba sin dejar de enfocarle hasta que este se convierte un diminuto punto irreconocible, llega un punto en que la cámara solo capta el blanco de las gigantescas nubes a las que entra y poco después la cámara sale de órbita y se pierde la señal.
sábado, 26 de mayo de 2012
No es verdad que las sirenas ya no vuelven loco.
Me da muchisima vergüenza decirlo tan abiertamente (aunque no tendría por que, digo, a fin de cuentas a la mayoría de ustedes ni los conozco) pero ando intentando escribir una novela que no apeste tanto como mis intentos anteriores de crear y escribir una historia que dure mas de 10 paginas, ahí esta el reto.
Cuando me detengo y me giro hacia atrás para ver todo lo recorrido me doy cuenta de lo mucho que he cambiado como persona, aun no he llegado a un punto donde pueda sentirme orgulloso de mi mismo pero por lo menos siento que me voy acercando como mínimo, la sensación de asco y vacío va desapareciendo y es remplazada por unas gigantescas ganas de "aprender todo sobre todo" (se que suena vago y fantasioso pero no se como describirlo mejor así que se joden). Antes me asustaba la idea de dejar de ser un niño, de dejar de poder excusarme en mi edad representada por un valor numérico inferior a la cifra resultante de sacar la raíz cuadrada de 324.
Cuando me detengo y me giro hacia atrás para ver todo lo recorrido me doy cuenta de lo mucho que he cambiado como persona, aun no he llegado a un punto donde pueda sentirme orgulloso de mi mismo pero por lo menos siento que me voy acercando como mínimo, la sensación de asco y vacío va desapareciendo y es remplazada por unas gigantescas ganas de "aprender todo sobre todo" (se que suena vago y fantasioso pero no se como describirlo mejor así que se joden). Antes me asustaba la idea de dejar de ser un niño, de dejar de poder excusarme en mi edad representada por un valor numérico inferior a la cifra resultante de sacar la raíz cuadrada de 324.
domingo, 1 de enero de 2012
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