jueves, 20 de noviembre de 2014

Daphne Blue [primera parte]

Julieta me pregunta que si quiero a cierta chica.
La respuesta correcta es que antes llegaba a casa a escribir poemas y cuentos y que ahora llego a llenarme de televisión y lectura para distraerme de la depresión. La respuesta correcta es que tengo 22 años y que no sé qué es lo que quiero..
“La quiero” Le respondo a Julieta.
“Entonces ve por ella” dice.
Quiero explicarle que no es algo tan sencillo como quiere hacerme creer pero en lugar de emitir palabras me limito a clavar la vista en el techo sobre nuestras cabezas, su cabeza sobre mi pecho esta una decena de centímetros más cerca de este que la mía.
“Por lo menos consíguete otra novia o que se yo”
El problema es que yo no puedo querer a alguien a quien no admiro y no  puedo admirar a nadie a quien no perciba como superior a mi, y cuando percibo a alguien como superior a mi les comparo con cierta chica y entonces todo se viene al cuerno, debería dejar de hacer eso pero en este punto ya no puedo, es un vicio.
Los vicios acaban matándote.

Mientras pienso en ello acaricio la cabeza de Julieta aun sobre mi pecho y me pregunto si en realidad no necesitare más cosas como esta. El estado zen cortesía del coctel de endorfinas post-coito; la nube de humo y ceniza que te hace creer que nunca has visto las cosas con mayor claridad.
Eso y posiblemente nada más.
La cabeza de Julieta huele a champú de fresa y su ropa interior rosa esta a un costado al alcance de mi mano, un poco más allá junto a la puerta de la habitación esta la mía. Su habitación huele a humedad y en toda la casa hay un perpetuo desorden. A veces me pregunto sobre cómo alguien puede vivir así pero a estas alturas estoy convencido de que no se sentiría cómoda viviendo de otra manera, ella encuentra el orden en su propio caos, a pesar de que tiene literalmente montañas de ropa traídas de la lavandería sobre los sofás de la sala y el piso de su alcoba; no pierde nada y siempre encuentra aquello que busca, a final del día termino encontrado todo aquello bastante poético.
No sé si le guste el desorden o si solamente le da pereza vivir de otra forma, sin embargo, no es el tipo de pregunta que me apetezca hacer y no me molesta vivir con la duda.
Su cabeza huele a champú de fresa y mis dedos se clavan entre los cabellos de su nuca.
“Si la quieres ve y díselo, no seas idiota”
 
A lo mejor lo que necesito son cosas así. Mirar despreocupadamente el techo de una habitación desordenada con el cuerpo desnudo de alguien encima.
“Si la quieres vale la pena luchar por ella”

Dormir de día, salir por la noche.
Aceptar que nunca voy a competir en un triatlón y dejar de sentir culpa cuando enciendo un cigarrillo.
Aceptar que me estoy muriendo al igual que todos.
“La verdad” Le digo “tengo 22 años y francamente no se lo que quiero”.

No tengo insomnio pero no me es inusual quedarme despierto hasta las 7 u 8 de la mañana. De igual manera suelo dormir hasta pasado el mediodía, así todos los días desde hace más de un mes. No es insomnio sino hábitos de sueño muy mediocres.
Priva de sueño al cuerpo y lo resientes enseguida.
Te mueres más pronto por privación de sueño que por inanición. En cierto sentido todos nos estamos muriendo.

 Mi cuerpo está en su peso ideal, el índice de masa corporal de una persona sana y funcional ni muy delgado ni demasiado gordo.
Empieza a preocuparte demasiado sobre tus hábitos de sueño y eso te provoca estrés, el estrés te impide dormir asi que enciendes un cigarrillo para aliviarlo. Fuma con cierta frecuencia y debes empezar a contrarrestar la resistencia natural que desarrollas con dosis mas grandes. La nicotina inhibe el apetito.

Esta vez el cabello de Julieta huele a crema para peinar con extracto de naranja. Me ofrece una botella de agua purificada y un montón de palomitas.
“Si la quieres no dejes que ande por ahí con otro” dice.
“Esas cosas no están bien, no deben ser. No puedes dejar que otro sujeto ande con ella si de verdad la quieres” Dice y lleva mi mano por debajo de su falda de mezclilla hasta su entrepierna.
El resto de la sala de cine lo ignora pero llevamos jugando así desde que nos sentamos, yo meto la mano por debajo de su falda y cuando me detengo ella mete la suya al interior de mi cremallera.
La boca de Julieta sabe a la sal de las palomitas y a los dulces que escondió en su bolso.
Las parejas de los lados miran con curiosidad incomoda nuestro juego como convencidos de que si fijan la mirada por más de unos segundos quedaran ciegos o los tacharan de pervertidos.
“El problema es” le digo susurrando a Julieta “que si esta con otro quiere decir que no anda conmigo, y el que  no esté conmigo me hiere a mi menos de lo que heriría a ella el acercarse a mi"
Y entonces Julieta me cuenta la historia de los puercoespines que no pueden acercarse sin lastimarse con sus espinas.
Y si, soy un jodido puercoespín.

A lo mejor eso es lo que necesito, no me molesta acercarme a personas que no admiro porque entonces no me importa demasiado si las lastimo o no pero no puedo acercarme así nada mas y herir a cierta chica.
La película va por la mitad y siento mis ojos pesados, le aviso a Julieta que voy a quedarme dormido y ella responde que va a seguir de todos modos; así que pierdo la lucidez con su mano en el interior de mi cremallera.

En algún punto empecé a padecer narcolepsia.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Arcoiris bosniano

En la sala de espera hay un sujeto con una camisa polo gris de esas que personalmente encuentro insoportables sobre la piel y un pantalón caqui. Esta tan nervioso que ha modo de ejercicio de distracción mental ha pasado los últimos veintidós minutos contando y buscando patrones entre las lozas del suelo. De momento ha encontrado una mancha que parece una sirena y otra que parece una cara mirándole fijamente.
Maldice el día en que decidió nunca empezar a fumar.

A una decena de metros mas allá tras una puerta con la leyenda "solo personal autorizado", rodeada de equipo medico su esposa da a luz a su primera hija.
No han decidido un nombre aun.
Son las 12:34am de alguna forma la hora es información relevante, el que los números del reloj digital muestren la hora como una sucesión perfecta de cuatro dígitos no es mas que una casualidad afortunada.
El dia es 22 de Marzo de 2014, todo esto constara en el acta medica de nacimiento junto con el nombre.
Lucia sale al mundo a recibir su primer contacto con el aire y llora el primer llanto que le abrirá los pulmones saturados de liquido amniótico.
El que la recién nacida vaya a llamarse Lucia es algo que de momento ambos padres y la bebe aun desconocen. El nombre planeado es mucho menos imaginativo y ordinario.
De momento la única persona llamada Lucia en el edificio es la doctora que va a salvar la nueva vida de la recién nacida cuando esta deje de respirar sin razón aparente dentro de 12 minutos.

Tanta emoción hace que el señor Pernas; con su camisa polo gris y todo le pida el primer y único cigarrillo que va a fumar en su vida al guardia del estacionamiento. En 3 horas y 23 minutos va a encender el cigarrillo y terminarselo de 7 caladas sin toser ninguna vez. Lo va a encontrar repugnante por lo que cuando su hija empiece a fumar en 16 años y 2 meses a partir del dia de su nacimiento no sera una consecuencia directa del ejemplo paternal sino resultado directo de la influencia externa de su amiga Becky.
Becky le dice "Luciernaga".
Luciernaga la llama Becka.

Sobre sus ojos.

Cuando aquellos ojos te miraban, te morías un poquito.
Los franceses llaman a cierta fase del orgasmo “le petit mort” o “la pequeña muerte” pero ese es un término más bien poetico y yo hablo de algo completamente literal. Cuando aquellos ojos azul pálido, como el color de los hielos de alguna parte de la Antartida te miraban te detenías y sentías como se te escapaban 2 o 3 minutos de vida que no ibas a recuperar jamás. Esos ojos tenian la forma el tamaño y el color de 10,000 cosas que no podría describir jamás. Resumiendo; ella tenia unos ojos muy bonitos.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Sobre la ansiedad, el miedo y el silencio.

Presuntamente todas las personas tenemos "pensamientos espontáneos" y son especialmente frecuentes con padres de recién nacidos. Es bastante común en realidad; el padre sostiene por primera vez a su hijo recién nacido y al mirar a aquella indefensa criatura que acaba de salir el viente de su esposa su primer pensamiento es "si quisiera podría soltarlo y matarlo" o "podría aplastarle la cabeza usando únicamente las manos" o algún otro derivado. Muchos padres se niegan a sostener a sus primogénitos y tomando en cuenta la naturaleza de estos "pensamientos espontáneos" es sencillo imaginar porque.
Piensa en ello cuando pienses que tu papá no te sostuvo o abrazo lo suficiente cuando eras niño, podría estar intentando salvarte de el mismo, o protegiendo su propia cordura.

Recuerdo particularmente una escena:
Iba por el walmart empujando el carrito. No me sentía particularmente bien y hubiera preferido estar en vez de ello echado en cama en posición fetal intentando no sucumbir ante el miedo absoluto como había estado los últimos 3 días en la privacidad de la casa que rentaba solo. Cuando estas en ese estado mental prácticamente auto-impuesto de "estoy frágil, debo tener cuidado de no romperme" todas las sensaciones se amplifican, pasas por la sección de los pañales y el color verde infantil de las envolturas parece vibrar y el olor a supermercado te atasca la nariz. Andaba empujando el carrito cuando llegué a la sección de carnicería. Indescriptible.
La cabeza llena de escenas e imágenes sin que puedas controlarlas y cada una mas horrible que la anterior.
El problema no son las imágenes en si, el problema es que una tiende a generar mas, y te sientes como la mayor mierda de persona por albergar semejantes pensamientos en tu cabeza, así que intentas frenarlos pero no puedes y empiezas a creerte que bueno, a lo mejor estas loco, a lo mejor acabaras haciendo horrible, a lo mejor así es como se empieza.
El miedo mas absoluto sale de ti y es hacia ti mismo.

Voy a resumir.
En un punto decidí que iba a matarme.
Pierdelo todo y obtienes la libertad de los que ya no tienen nada.
Vas a la escuela y no estas ahí, te cuestionas sobre si realmente tienes que seguir yendo tomando en cuenta lo que pasas y tus ultimas decisiones en torno a ti mismo.
Vas por la calle y te preguntas si eres capaz de llevar una vida normal.
Te imaginas todos los escenarios posibles.
¿Seré capaz de escalar una montaña?
¿Llevar una familia?
¿Criar hijos?
¿Tener una relación normal y estable?
¿Sucumbiré ante mi mismo?
¿En que punto?
En un punto decidí que iba a matarme solo en caso de que empezara a sucumbir ante mi mismo.
De pronto ya nada tuvo demasiada importancia.
Todo era diminutas gotas de lluvia golpeando el parabrisas de un auto que va a 120 kilometros por hora hacia su destino. Un cosa efímera golpeando algo que ante su fuerza es imperturbable.
Pierde tus amistades, pierde tus relaciones, pierde todo y ni parpadeas.

Te despiertas por la mañana  y disfrutas tus minutos de calma antes de que empiecen los ataques.
Te despiertas por la mañana e intentas no moverte ni pensar en los ataques ni someterte a nada que pudiera provocarlos.

Decidí buscar ayuda.

Y aprendí un ejercicio de lo mas útil, cuando empezase a sentir un ataque despejaría la mente y me centraría en un solo estimulo de mi entorno.
Por ejemplo; si estuviese en cama y sintiera uno podría pasar mi mano por las sabanas y centrarme en la textura, en la temperatura y demás caracteristicas de esta.
Retoma el control de ti mismo y todo cambia.
Vives después de haber visto de frente a la muerte y a lo mas oscuro de tu mente.

Es como ver un ovni o un fantasma, no importa que tan real sea para ti, es algo que no le puedes contar a los demás sin que te vean con esa idiota cara de escepticismo.
Blanco o negro blanco o negro blanco o negro blanco o negro.

Me siento solo.

jueves, 23 de octubre de 2014

Faro, tierra y lunas claras.

   Tus ojos vienen de un lugar distópico,  vienen del sitio de donde vienen las aguas y las sequías,  a donde miran dan vida tus ojos tan ll...