sábado, 6 de marzo de 2021

 Los viajes en carretera me gustan pero este es incomodo y el destino es un sitio aburrido.

sábado, 27 de febrero de 2021

Puma Blue - Moon Undah Water (Official Video)

Tibio pero no enamorado.

 Me despierto entre sus brazos. La habitación esta tibia y esta tan oscuro que instintivamente se que si miro la pantalla del celular para ver la hora la luz me derretirá las retinas. 
Me muevo un poco para reacomodarme inseguro de porque me habré despertado en primer lugar pero lleno de energía y ella responde haciendo un ruido y haciendo su abrazo mas firme, en sus sueños sus manos buscan el contacto con mi cuerpo.
Y este abrazo me hace sentir diminuto. "Ella me protege" pienso "dormida, instintivamente me atrae hacia si para protegerme, y al protegerme también se protege". En la completa oscuridad este abrazo me recuerda lo indefenso que me había sentido.

Una parte de mi quiere aprovechar la oportunidad para llorar, llorar sin saber muy bien en honor a que. Llorar nada mas porque no lo he hecho en años y ahora parece una buena ocasión para ello.
Porque ese sentimiento hiere mi orgullo y se siente como si de pronto tuviera una roca atorada en el pecho. Para abandonarme a mi mismo, abandonarme y dejarme caer en un pozo llorar y permitirme sentirme diminuto e indefenso y a la vez protegido y ya no tan solo. La soledad me abandona y esa sensación pesa con la carga de las nuevas responsabilidades.

Puede que sea una fase, puede que ella sea solamente una fase de mi vida, pero también puede que así es como se supone que uno se sienta todo el tiempo.

Lleno de energía como estoy, la abrazo de vuelta y cierro los ojos intentando volver a quedarme dormido.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Si mi soledad fuera un pez seria tan grande que amedrentaría a las ballenas.




 A donde vas ya no puedo seguirte y a donde  voy  no me quieres seguir, 
la diferencia entre querer y poder es tan vasta que asemeja el océano. Pero este mar nuestro no está habitado por absolutamente nada, solo es agua, sal y rocas que aunque azotadas por las mareas y el viento no ceden.

 Y aun así,
te veo por accidente en los pasillos y mi corazón se hace pequeñito y duele.
Quizá imaginarte tanto me ha hecho olvidar el peso de la realidad que eres y te rodea, y esta, ahora viene hacia mí y me pisa el cuello.
 Al pensarte te hallo en mi cabeza sonriendo,
 y sonríes con tantos rostros que has adquirido con los años, con los cabellos largos, cortos, dorados, rojos o castaños, con la piel morena o blanca a veces fría al tacto. En mi cabeza te asemejas a todas las flores de todos los colores y aromas pero mi miedo se confunde con indiferencia y prefiero no cortarte del campo y en vez de ello contemplarte salvaje en el jardín. 

 No es indiferencia.
Mis pies se hunden en la hierba y se llenan de rocío. "El mundo es un campo" te dije "y las flores no pertenecen a un florero en la mesita de la sala", Asentiste y me dijiste que para que los pétalos se abran primero deben echar raíces.

 Ahora entiendo que fui un observador por decisión propia cuando debí haberme convertido en tierra.

 En mi cabeza sonríes con las coronas que te he puesto en vida.
Coronas de nubes, de rubíes, de pájaros, de canciones, de poemas, de miradas furtivas, de frases que no alcanzo a terminar antes de arrepentirme, y encima, hasta arriba de todo, una corona hecha de mis fracasos concebidos de día, tejidos a la media luz e incompleta por mi maldita manía de jamás terminar las cosas.

 Como te amo me odio un poquito,
pero de tu amor solo nacen cosas que atesoro,
a veces eres todos esos momentos preciosos con los que construyo mi lecho para echarme a mirar las estrellas.

 Y ahora entiendo que de alzarte tanto no te dejé echar raíz, que tus flores que me atrajeron se marchitaban.
Que cuando tus raíces se aferraron a mi, sentí el miedo de los peces hacia el anzuelo, y te fuiste.
Yo debí aferrarme a ti y me permití perderte.

 Y ahora que hace mas de una década que dejé de tener 16 años, o los 18 que tuve cuando me conociste,
al pensarte,
admito
que 
ahora 
que soy tierra
nuestro
mar
me ahoga
y
me
duele,
un poquito.
Pero, al pensarte cuando te hallo en mi cabeza, sonriendo.

  yo también sonrio.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Toda mi casa huele a desinfectante y pescado.

 La noche anterior vomité una sardina, y la noche anterior a esa vomité un pequeño pez guppy con la cola naranja. 
Ambos peces estaban vivos cuando reptaron por mi garganta y murieron minutos después de retorcerse en el suelo de mi alcoba.

Faro, tierra y lunas claras.

   Tus ojos vienen de un lugar distópico,  vienen del sitio de donde vienen las aguas y las sequías,  a donde miran dan vida tus ojos tan ll...