Hace unos tres días una golondrina decidió hacer su nido en la ventana de mi baño, ayer descubrí que incluso ya puso un huevo ahí, una cosa pequeñita, blanca y ovalada como una perla deforme depositada entre un montón de ramitas secas. Unas semanas antes de que la mamá golondrina se mudara ahí había un panal de avispas que por alguna razón no note hasta que se hubo convertido en una gran bola que albergaba a una docena de avispas adultas, tan pronto la note le prendí fuego y como justicia poética el baño se me lleno de cenizas.
El patio de atrás esta empezando a parecerse a una selva de nuevo, con el cambio de estación empieza el calor y las lluvias y las plantas adoran eso, ya no son solo hierbas las que crecen en mi jardín, también hay auténticos arboles que han crecido lo suficientemente altos como para albergar un montón de aves en los dos años y medio que llevo ocupando la casa.
El otro día me desperté a las 4:30 am con la sorpresa de que había un alacrán en la cabecera de mi cama haciendo cosas de alacrán como caminar y poner la cola en alto en posición de ataque lo cual nunca es buena idea cuando la persona que amenazas tiene una lata de insecticida en las manos.
sábado, 23 de marzo de 2013
viernes, 22 de marzo de 2013
La anticipación tiene el habito de prepararte para la decepción.
El puñetazo en el estomago duele pero no es un dolor insoportable es mas bien del tipo de dolor extraño, de ese tipo de dolor cuya ausencia incluso llegas a extrañar, el segundo puñetazo en la boca me arroja la cabeza hacia atrás, veo como la sangre de mi labio y dientes partidos sale volando hacia mi cara en cámara lenta, no se porque, pero sonrío. Con todo,hasta ahora no he perdido el equilibrio, mi pie izquierdo se adelanta un poco, mi postura baja y entonces toda mi cadera gira y mi brazo que ahora mismo termina en un puño cuyos nudillos están bastante encallecidos, se extiende, todo es un solo movimiento automático, el plantar el pie izquierdo, el bajar la postura el girar la cadera y lanzar un puñetazo recto que se impacta seco en la quijada del adversario es un conjunto realizado de manera mecánica y casi inconsciente, ni siquiera me doy cuenta de que en ese lapso un puñetazo rival dirigido originalmente a mi pómulo derecho se estrella en mi oreja, ya no es divertido, a ese primer golpe en la quijada le siguen otros dos mas cada uno a puntos del cuerpo que el adversario tras recibir el inesperado puñetazo dejo desprotegidos; la nariz estalla y el contrincante se dobla cuando recibe el impacto en la boca del estomago.
El daño no es del todo grave, se puede seguir luchando con la nariz rota y el golpe en la boca del estomago solo le ha sacado el aire, pero el sujeto se echa al suelo en posición fetal y se queda ahí sin moverse. Me recuerda a esa serpiente que cuando se encuentra con un depredador finge su propia muerte contorsionándose y echando un olor a carne putrefacta por la boca ¿Como se llamaba? Tenia que ver con cerdos, ¿Serpiente piel de cerdo? ¿Serpiente aroma de cerdo? Bueno, algo así.
El tipo yacía ahí y yo buscaba el diente que me había echo volar, sabia que aunque lo encontrase no podría volver a ponérmelo mágicamente pero los humanos tenemos una fascinación por ese tipo de cosas que no puede evitarse ¡Hocico de cerdo! ¡El nombre que buscaba era Serpiente hocico de cerdo!.
Me le acerque al sujeto y le dije:
-Me recuerdas a la serpiente hocico de cerdo. - El se movió un poco y me pregunto.
-¿Que es eso?.
-Pues, es una serpiente, que cuando ve a un depredador finge su muerte de una manera bastante teatral. - Dije y empece a explicarle que incluso tiene un órgano que emite un aroma a putrefacción.
-Ahh... - Respondió el sujeto aun en el suelo luego de mi explicación.
Aquella respuesta no me agrado del todo pero tuve que concederle que quizás la nariz rota le dolía mas de lo que yo suponía.
Finalmente encontré mi diente, una cosa amarillenta que no daba la impresión de encajar en el agujero que había dejado en mi boca, lo guarde en mi bolsillo, me despedí del sujeto aun en el suelo y le prometí que le llamaría una ambulancia. Aunque probablemente nunca le había dicho que no solía cumplir mis promesas.
El daño no es del todo grave, se puede seguir luchando con la nariz rota y el golpe en la boca del estomago solo le ha sacado el aire, pero el sujeto se echa al suelo en posición fetal y se queda ahí sin moverse. Me recuerda a esa serpiente que cuando se encuentra con un depredador finge su propia muerte contorsionándose y echando un olor a carne putrefacta por la boca ¿Como se llamaba? Tenia que ver con cerdos, ¿Serpiente piel de cerdo? ¿Serpiente aroma de cerdo? Bueno, algo así.
El tipo yacía ahí y yo buscaba el diente que me había echo volar, sabia que aunque lo encontrase no podría volver a ponérmelo mágicamente pero los humanos tenemos una fascinación por ese tipo de cosas que no puede evitarse ¡Hocico de cerdo! ¡El nombre que buscaba era Serpiente hocico de cerdo!.
Me le acerque al sujeto y le dije:
-Me recuerdas a la serpiente hocico de cerdo. - El se movió un poco y me pregunto.
-¿Que es eso?.
-Pues, es una serpiente, que cuando ve a un depredador finge su muerte de una manera bastante teatral. - Dije y empece a explicarle que incluso tiene un órgano que emite un aroma a putrefacción.
-Ahh... - Respondió el sujeto aun en el suelo luego de mi explicación.
Aquella respuesta no me agrado del todo pero tuve que concederle que quizás la nariz rota le dolía mas de lo que yo suponía.
Finalmente encontré mi diente, una cosa amarillenta que no daba la impresión de encajar en el agujero que había dejado en mi boca, lo guarde en mi bolsillo, me despedí del sujeto aun en el suelo y le prometí que le llamaría una ambulancia. Aunque probablemente nunca le había dicho que no solía cumplir mis promesas.
domingo, 17 de marzo de 2013
Levadura.
Ella era una mujer como decimos por acá "hecha y derecha" pero que por algún motivo que ella misma me explicó unas 100 veces pero que nunca logre entender del todo pesaba unos 200 o 250 gramos. Cuando salíamos, a veces alguna corriente de viento soplaba con mucha fuerza y entonces se aferraba al brazo que le ofrecía tan fuerte que sentía con cierto gozo el como me cortaba la circulación.
Siempre vestía simple pero con cierta extraña elegancia, casi siempre con sandalias, vestidos casi siempre con flores en colores opacos y nunca le vi mas adorno que una pulsera de perlas perfectamente blancas probablemente de fantasía en la muñeca izquierda. Me gustaban sus orejas, ella tenia unas orejas preciosas, no me atrevo a describirlas, siento que no podría hacerle justicia.
A veces me miraba con esos ojos suyos que eran como un manantial de agua imperturbable al fondo de una caverna desconocida y me recitaba con su vocecilla versos que ella misma se inventaba al hilo algunos mas malos que buenos debo reconocer, pero, cuando decía alguno especialmente malo simplemente arrugaba la nariz y entonces ambos nos reíamos, tengo la sensación de que aunque ella compartía mi risa aquello la heria de cierta manera y nunca debí haberme dejado llevar por ese gesto, sin embargo aquellos momentos me hacían profundamente feliz y tengo la sensación de que ella a pesar de esa leve herida en el orgullo también lo era.
Aquellos eran días verdes como esmeraldas con destellos amarillos y azules de un millón de zafiros, cuando caminábamos por la ciudad ella se aferraba a mi y mi movilidad se reducía y me hacia feliz el sentir el calor de ese cuerpo de 200 o 250 gramos ligero como podría serlo un cuadernos donde hubiese apuntado mis pensamientos.
Y entonces un día, dejo de decirme versos, al salir a la calle ya no se aferraba mas a mi sino que se conformaba con tomar la punta de mi camisa a pesar de aquello permitía que el viento la amenazase con levantarla y llevársela muy lejos.
Pasamos unas semanas de esa forma, hasta que un día, volvió a tomarme del brazo muy para mi sorpresa, me voltee a mirarla y me encontré de nuevo con esos ojos como manantiales tranquilos en el interior de una caverna, me sonrío y se soltó de pronto desapareciendo junto con la brisa.
No volví a verla de nuevo y se terminaron los días verdes, amarillos y azules.
A veces después de la jornada sacudo la harina de mis manos y me detengo a contemplar hacia donde cae o se eleva esta en el viento solamente por que si, no abrigo ninguna esperanza de verla de nuevo así como nunca abrigue esperanza alguna de encontrarla en primer lugar, quizás así sea lo mejor. Mientras tanto, abro la puerta del horno y extraigo una bandeja repleta de pan.
Siempre vestía simple pero con cierta extraña elegancia, casi siempre con sandalias, vestidos casi siempre con flores en colores opacos y nunca le vi mas adorno que una pulsera de perlas perfectamente blancas probablemente de fantasía en la muñeca izquierda. Me gustaban sus orejas, ella tenia unas orejas preciosas, no me atrevo a describirlas, siento que no podría hacerle justicia.
A veces me miraba con esos ojos suyos que eran como un manantial de agua imperturbable al fondo de una caverna desconocida y me recitaba con su vocecilla versos que ella misma se inventaba al hilo algunos mas malos que buenos debo reconocer, pero, cuando decía alguno especialmente malo simplemente arrugaba la nariz y entonces ambos nos reíamos, tengo la sensación de que aunque ella compartía mi risa aquello la heria de cierta manera y nunca debí haberme dejado llevar por ese gesto, sin embargo aquellos momentos me hacían profundamente feliz y tengo la sensación de que ella a pesar de esa leve herida en el orgullo también lo era.
Aquellos eran días verdes como esmeraldas con destellos amarillos y azules de un millón de zafiros, cuando caminábamos por la ciudad ella se aferraba a mi y mi movilidad se reducía y me hacia feliz el sentir el calor de ese cuerpo de 200 o 250 gramos ligero como podría serlo un cuadernos donde hubiese apuntado mis pensamientos.
Y entonces un día, dejo de decirme versos, al salir a la calle ya no se aferraba mas a mi sino que se conformaba con tomar la punta de mi camisa a pesar de aquello permitía que el viento la amenazase con levantarla y llevársela muy lejos.
Pasamos unas semanas de esa forma, hasta que un día, volvió a tomarme del brazo muy para mi sorpresa, me voltee a mirarla y me encontré de nuevo con esos ojos como manantiales tranquilos en el interior de una caverna, me sonrío y se soltó de pronto desapareciendo junto con la brisa.
No volví a verla de nuevo y se terminaron los días verdes, amarillos y azules.
A veces después de la jornada sacudo la harina de mis manos y me detengo a contemplar hacia donde cae o se eleva esta en el viento solamente por que si, no abrigo ninguna esperanza de verla de nuevo así como nunca abrigue esperanza alguna de encontrarla en primer lugar, quizás así sea lo mejor. Mientras tanto, abro la puerta del horno y extraigo una bandeja repleta de pan.
jueves, 14 de marzo de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
NIKE
Iba yo caminando por el medio del mar pacifico, usaba una playera blanca con un dibujo color azul y rojo que siempre me ha gustado, un pantalon de mezclilla y unos tenis para caminar ligeros por que el oceano pacifico es una masa gigantesca de agua y si piensas caminar por el no te puedes dar el lujo de usar calzado incomodo, una gorra para el sol y unos lentes oscuros completaban el atuendo, empece a andar y enseguida me arrepenti de no haberme puesto tambien bloqueador solar, oh bueno, ya era my tarde para volver por el asi que segui andando a pesar del fuerte sol que me golpeaba los brazos, mientras caminaba iba pensando en que seguramente mi piel adquirira un color rojizo como de langosta pero ni modo.
Acababa de pasar por encima de la fosa de las marianas cuando vi a un sujeto caminando en direccion a mi. Iba con unas bermudas color caqui con un cinturon cafe y una camisa blanca cuidadosamente fajada, por calzado llevaba unos mocasines lo cual es un tipo de calzado que siempre he encontrado insoportablemente incomodo aunque reconozco que muchas personas no concuerdan conmigo en ese aspecto, usaba ademas un sombrero de paja pero no de aquellos sombreros de paja "rusticos" que llevan algunos campesinos sino de aquellos sombreros de paja "elegantes" que compran y llevan los turistas como curiosidad, ademas, tenia toda la piel tostada a pesar de estar completamente cubierto de crema protectora, en la cara llevaba una barba blanca cuidadosamente recortada y su gesto era severo aunque al verle, te dabas cuenta de que no lo hacia a proposito, tenia los rasgos de una persona agresiva y enojada pero obvio que solo eran sus rasgos faciales y que no tenian ninguna relacion con su personalidad. Al verme se quito elsombrero saludando y hablo.
-¿A donde vas Gibran? .- Al principio me sorprendio el que me llamara por mi nombre por lo que antes de responderle a su pregunta le hice yo mismo otra pregunta.
-¿Como sabe mi nombre buen hombre?.
-Pues de la misma forma en la que tu sabes con solo verme en que soy un buen hombre. - Respondio el sujeto, y luego recalcando como si fuera la cosa mas obvia del mundo añadio -Lo tienes escrito en toda la cara.
Aquello tenia toda la logica del mundo.
-Entonces pues, ¿A donde vas?.- Volvio a preguntarme.
-Francamente no lo se. - Respondí. -¿A donde lleva aquella direccion? - pregunte señalando con el dedo hacia un punto aleatorio.
-Bueno. -Empezo el sujeto. -Si sigues en linea recta por aquella direccion llegaras a Africa, a Mauritania para ser mas especificos.
-Ya.- Respondi.
-¿Entonces iras hacia alla?
-No creo. -Respondi francamente y con aquello termino la conversacion. Nunca se me ocurrio preguntarle que hacia el ahi caminando sobre la fosa de las marianas porque francamente a mi eso no me interesaba.
Al final termine regresando sobre mis pasos hacia la costa que habia abandonado, nada mas llegar a la arena me quite los tenis y los meti en las olas de la orilla. Como habia predicho toda mi piel expuesta habia adquirido un color rojo como de langosta.
Dormir en una posicion comoda iba a ser una cosa dificil.
Acababa de pasar por encima de la fosa de las marianas cuando vi a un sujeto caminando en direccion a mi. Iba con unas bermudas color caqui con un cinturon cafe y una camisa blanca cuidadosamente fajada, por calzado llevaba unos mocasines lo cual es un tipo de calzado que siempre he encontrado insoportablemente incomodo aunque reconozco que muchas personas no concuerdan conmigo en ese aspecto, usaba ademas un sombrero de paja pero no de aquellos sombreros de paja "rusticos" que llevan algunos campesinos sino de aquellos sombreros de paja "elegantes" que compran y llevan los turistas como curiosidad, ademas, tenia toda la piel tostada a pesar de estar completamente cubierto de crema protectora, en la cara llevaba una barba blanca cuidadosamente recortada y su gesto era severo aunque al verle, te dabas cuenta de que no lo hacia a proposito, tenia los rasgos de una persona agresiva y enojada pero obvio que solo eran sus rasgos faciales y que no tenian ninguna relacion con su personalidad. Al verme se quito elsombrero saludando y hablo.
-¿A donde vas Gibran? .- Al principio me sorprendio el que me llamara por mi nombre por lo que antes de responderle a su pregunta le hice yo mismo otra pregunta.
-¿Como sabe mi nombre buen hombre?.
-Pues de la misma forma en la que tu sabes con solo verme en que soy un buen hombre. - Respondio el sujeto, y luego recalcando como si fuera la cosa mas obvia del mundo añadio -Lo tienes escrito en toda la cara.
Aquello tenia toda la logica del mundo.
-Entonces pues, ¿A donde vas?.- Volvio a preguntarme.
-Francamente no lo se. - Respondí. -¿A donde lleva aquella direccion? - pregunte señalando con el dedo hacia un punto aleatorio.
-Bueno. -Empezo el sujeto. -Si sigues en linea recta por aquella direccion llegaras a Africa, a Mauritania para ser mas especificos.
-Ya.- Respondi.
-¿Entonces iras hacia alla?
-No creo. -Respondi francamente y con aquello termino la conversacion. Nunca se me ocurrio preguntarle que hacia el ahi caminando sobre la fosa de las marianas porque francamente a mi eso no me interesaba.
Al final termine regresando sobre mis pasos hacia la costa que habia abandonado, nada mas llegar a la arena me quite los tenis y los meti en las olas de la orilla. Como habia predicho toda mi piel expuesta habia adquirido un color rojo como de langosta.
Dormir en una posicion comoda iba a ser una cosa dificil.
martes, 4 de diciembre de 2012
Heaven is no close from a place like this.
Cuando llego a casa ya son las nueve de la noche, la escuela, el servicio social, los ensayos con el coro y las tareas escolares han forjado juntos un dia increiblemente cansado. Mi primera parada es el baño para lavarme la cara, eso es lo mas cercano a un baño que he tenido en los ultimos 3 dias se que no es una excusa valida pero el clima esta tan frio en esta epoca del año que uno nada mas no suda ni se ensucia, ademas, estoy seguro de que no soy el unico de mis compañeros que lleva varios dias asi. Mi segunda parada es por supuesto la cocina, abro el refrigerador y me encuentro un poco de jamon y un pan que por algun motivo meti ahi dentro lo cual fue un pesimo movimiento de mi parte pues ahora el pan esta increiblemente duro y a cada mordida amenaza con quebrarme los dientes, llevo los ultimos 3 dias comiendo de esta forma.
Me desnudo y me meto en las sabanas que tienen la asombrosa facultad de estar tibias en esta epoca del año a pesar de que se de sobremanera que el efecto es solo temporal y que me despertare echo bolita y temblando de frio a las 4 de la madrugada, estoy demasiado cansado como para levantarme de nuevo y ponerme algo mas aparte de los boxers con los que me propongo dormir y no falla, tan pronto acuesto mi cabeza en la pila de almohadas y cierro los ojos, justo cuando estoy por asir la mano extendida de aquel dios del sueño la voz me despierta y me pone en estado de alerta, la voz suena ronca, muy ronca, lo suficientemente ronca como para no poder distinguir si es un hombre o una mujer, la voz viene del interior del pequeño armario junto a mi cama, me pide que cierre las cortinas y le deje salir, no he vuelto a usar ese armario desde entonces.
A veces solo se dedica a hacerme preguntas, hoy me confiesa que fue el quien metio el pedazo de pan al refrigerador, nada mas oirlo empece a sentir nauseas.
A veces solamente silba la misma tonadita de siempre, una melodia un tanto compleja que he llegado a aprenderme, a veces oigo como rasca la puerta del cuarto vacio que uso como bodega cerrada con llave y me pide que entre, me confiesa que le ha quitado el seguro y que deberia ver lo que ha hecho con mis cosas, me promete que quedare sorprendido por la forma en que tiene todo perfectamente acomodado, no he vuelto a usar esa bodega tampoco.
Me desnudo y me meto en las sabanas que tienen la asombrosa facultad de estar tibias en esta epoca del año a pesar de que se de sobremanera que el efecto es solo temporal y que me despertare echo bolita y temblando de frio a las 4 de la madrugada, estoy demasiado cansado como para levantarme de nuevo y ponerme algo mas aparte de los boxers con los que me propongo dormir y no falla, tan pronto acuesto mi cabeza en la pila de almohadas y cierro los ojos, justo cuando estoy por asir la mano extendida de aquel dios del sueño la voz me despierta y me pone en estado de alerta, la voz suena ronca, muy ronca, lo suficientemente ronca como para no poder distinguir si es un hombre o una mujer, la voz viene del interior del pequeño armario junto a mi cama, me pide que cierre las cortinas y le deje salir, no he vuelto a usar ese armario desde entonces.
A veces solo se dedica a hacerme preguntas, hoy me confiesa que fue el quien metio el pedazo de pan al refrigerador, nada mas oirlo empece a sentir nauseas.
A veces solamente silba la misma tonadita de siempre, una melodia un tanto compleja que he llegado a aprenderme, a veces oigo como rasca la puerta del cuarto vacio que uso como bodega cerrada con llave y me pide que entre, me confiesa que le ha quitado el seguro y que deberia ver lo que ha hecho con mis cosas, me promete que quedare sorprendido por la forma en que tiene todo perfectamente acomodado, no he vuelto a usar esa bodega tampoco.
martes, 13 de noviembre de 2012
Astrologia [quinta parte]
La voz de Apollo suena ronca cada que habla, no es algo intencional, tampoco la consecuencia de una infeccion o una gripe sin tratar. Apollo se paso los ultimos cinco años vomitando tras cada comida hasta que se jodio las cuerdas vocales y lo mandaron a una clinica de esas en las que te internan. Apollo no habla mucho al respecto ni siquiera bajo los efectos de media docena de cervezas.
En algun punto de la conversacion esta se desvia hacia una pregunta estupidamente obvia y predecible: ¿Que mierdas hacias en el interior de un maletero?. La respuesta golpea mis oidos y me revuelve los sesos en el proceso: Apollo iba a ser seguramente ejecutado por el dueño del automovil, ¿Razon? Lleva las ultimas cinco semanas tirandose a la novia malcriada de uno de aquellos que llamamos "dealers" y que su unico oficio es surtir a aquellos que quieran reirse un rato de sustancias afines para el proposito. Esas 17 palabras contando desde "Lleva" hasta "dealers" son la parte que especificamente me sacude los sesos. De pronto el ser saludado con una llave de cruz en el pecho no es un gesto violento sino una mera cortesia. Mi estomago se vacia de su contenido y mientras me salpico los enlodados zapatos me pregunto si eventualmente tambien me quedara la voz ronca. Lo dudo.
Le cuento a Apollo el como consegui el auto y empieza a reir de nuevo, tiene una forma peculiar de reir, su risa no explota de pronto sino que es progresiva, empieza a reir un poco y luego va aumentando su cadencia hasta convertirse en una ronca carcajada, cuando termina de reir ambos ya hemos llegado a la misma conclusion y nos surge la misma duda: Hay que deshacernos del beetle, y ¿Que clase de maton conduce un beetle pistacho de todos modos? Aun asi, ninguno de los dos se siente con demasiada prisa y tengo que vaciar la vejiga antes de cualquier cosa. Me vuelvo a salpicar los enlodados zapatos.
Algo asi como una hora despues estoy manejando por la autopista, no hay un rumbo fijo y el plan actual no es mas que conducir por la carretera hasta que algo nos ocurra, ambos tenemos trabajos de mierda de los que no nos importa ser despedidos y yo ya no tendre casa a eso del mediadia cuando sea legal desalojarme y tirar mis cosas a la calle, ademas no tengo nada que me importe demasiado y estoy jodidamente aburrido.
En algun punto de la conversacion esta se desvia hacia una pregunta estupidamente obvia y predecible: ¿Que mierdas hacias en el interior de un maletero?. La respuesta golpea mis oidos y me revuelve los sesos en el proceso: Apollo iba a ser seguramente ejecutado por el dueño del automovil, ¿Razon? Lleva las ultimas cinco semanas tirandose a la novia malcriada de uno de aquellos que llamamos "dealers" y que su unico oficio es surtir a aquellos que quieran reirse un rato de sustancias afines para el proposito. Esas 17 palabras contando desde "Lleva" hasta "dealers" son la parte que especificamente me sacude los sesos. De pronto el ser saludado con una llave de cruz en el pecho no es un gesto violento sino una mera cortesia. Mi estomago se vacia de su contenido y mientras me salpico los enlodados zapatos me pregunto si eventualmente tambien me quedara la voz ronca. Lo dudo.
Le cuento a Apollo el como consegui el auto y empieza a reir de nuevo, tiene una forma peculiar de reir, su risa no explota de pronto sino que es progresiva, empieza a reir un poco y luego va aumentando su cadencia hasta convertirse en una ronca carcajada, cuando termina de reir ambos ya hemos llegado a la misma conclusion y nos surge la misma duda: Hay que deshacernos del beetle, y ¿Que clase de maton conduce un beetle pistacho de todos modos? Aun asi, ninguno de los dos se siente con demasiada prisa y tengo que vaciar la vejiga antes de cualquier cosa. Me vuelvo a salpicar los enlodados zapatos.
Algo asi como una hora despues estoy manejando por la autopista, no hay un rumbo fijo y el plan actual no es mas que conducir por la carretera hasta que algo nos ocurra, ambos tenemos trabajos de mierda de los que no nos importa ser despedidos y yo ya no tendre casa a eso del mediadia cuando sea legal desalojarme y tirar mis cosas a la calle, ademas no tengo nada que me importe demasiado y estoy jodidamente aburrido.
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