El otro día caminaba por una avenida transitada cuando me encontré con dos pares de zapatos. Eran dos pares de Converse algo gastados pero nada que mereciera el tirarlos así en la calle. Un par era azul marino y el otro verde oliva, el que estuviesen un poco gastados les confería ese atractivo especial que tienen las cosas gastadas y del que carecen las cosas nuevas, de cierta forma las cosas nuevas se sienten muertas en comparación, o al menos así es como lo veo yo.
"¿Pero quien habrá tirado esto?" Me pregunte, "Ni siquiera están agujereados, ¡Que desperdicio!" Los analice un rato y me di cuenta de que lo único que necesitaban era un lavada, considere el llevármelos, pero no eran de mi talla. ¡Oh bueno! Ni hablar.
Los deje donde estaban, con suerte alguien con unos pies mas grandes que los míos los encontrara mas útiles.
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