La hora es irrelevante en uno de esos dias inusualmente frios, el cielo es de un tono ceniciento sucio como pintado asi a proposito con tal de quedar a tono con el momento que ahora vivimos, se diria que es el color de las despedidas significantes.
“Siempre me ha gustado este paisaje, aunque nunca he sabido bien el por que”. Piensa para si, mientras extrae de la maleta la cajetilla de cigarros dispuesta a llevarse el siguiente a la boca.
El celular en el piso refleja la luz del encendedor de una manera extraña y sus ojos se posan en el, pero el humo que exhala en una bocanada le hace olvidarlo, en realidad detesta el sabor del tabaco pero siempre ha creido que exhalar su vida y verla subir hasta perderse en algun punto del cielo, es algo demasiado poetico.
Ha dejado el libro a un lado y se ha puesto de pie, por su aspecto es facil adivinar que esta poseida por el cansancio aunque no tiene ojeras y la piel del rostro no se encuentra reseca. Extiende el mismo brazo que la vez anterior y de nuevo presiona el boton del marcado rapido, esta es la tercera vez que repite la accion y el resultado es el mismo: Nadie se pone al otro lado del aparato, en su lugar una voz robotica y monotona le anuncia que el numero esta fuera de servicio. Ella cuelga el aparato, espera unos minutos y hace que la misma escena se repita. A cada intento su rostro se deteriora un poco victima de la creciente preocupacion.
lunes, 8 de noviembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
Cancion de amor de la era espacial.
Por primera vez en varios minutos alza la vista del grueso libro que sostiene con ambas manos y echando una rápida ojeada al reloj de pared se da cuenta de que una vez mas se le ha hecho tarde, en un gesto lento y mecánico estira un brazo medio entumecido hacia el teléfono y con la otra mano presiona uno de los botones del marcado rápido.
El vibrar del celular en el bolsillo derecho del pantalón le saca precipitadamente de sus pensamientos, da una larga bocanada al cigarrillo que sostiene únicamente con los labios y tomándose su tiempo extrae el teléfono del bolsillo, tras observar el nombre del remitente decide no contestar. Es lo usual, ella solo llama cuando se le ha hecho tarde, y a estas alturas no le apetece escuchar las mismas quejas y regaños por la pequeña bocina del aparato, aunque esto no significa necesariamente que a partir de ahora se dará prisa, en lugar de ello apaga el celular y lo arroja al suelo junto a sus zapatos negros cubiertos por una finísima capa de polvo grisáceo, junto a estos una maleta mediana de un color verde pálido. Da una ultima bocanada al cigarro y lo deja caer al mismo tiempo que el sonido de las turbinas de un avión cercano inunda el aire.
El vibrar del celular en el bolsillo derecho del pantalón le saca precipitadamente de sus pensamientos, da una larga bocanada al cigarrillo que sostiene únicamente con los labios y tomándose su tiempo extrae el teléfono del bolsillo, tras observar el nombre del remitente decide no contestar. Es lo usual, ella solo llama cuando se le ha hecho tarde, y a estas alturas no le apetece escuchar las mismas quejas y regaños por la pequeña bocina del aparato, aunque esto no significa necesariamente que a partir de ahora se dará prisa, en lugar de ello apaga el celular y lo arroja al suelo junto a sus zapatos negros cubiertos por una finísima capa de polvo grisáceo, junto a estos una maleta mediana de un color verde pálido. Da una ultima bocanada al cigarro y lo deja caer al mismo tiempo que el sonido de las turbinas de un avión cercano inunda el aire.
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Olvide si en verdad escribí ciertas palabras y perdí el cuaderno donde lo hice, o si solo lo imagine. La duda convierte la emoción en un sentimiento estático.
sábado, 23 de octubre de 2010
Motorama - Wind in her hair
Oh mother of seas, I saw her so long ago
Wind in her hair, gold ribbons in hands
I am drunken by wine, quite as a child
So close to thee
Wind in her hair, gold ribbons in hands
Im tired and our travelling, our travelling is over
You are so tired and our travelling, our travelling is over
Im sorry for the pain, inside of forest shades,
we saw each other hardly
So sorry for the pain, stand still in forest shades,
we saw each other hardly, my dear
Estos labios encontraran vino de fresas.
Sin percatarse habían pasado ya 47 minutos desde que había decidido mirar por la ventana, pero eso era algo irremediable siendo como era, un romántico natural que con certeza solía caer en lo ridículo, entonces pues no podía mas que quedarse embobado con la luna casi llena de finales de mes. Luego, movido por una fuerza invisible incomprensible incluso para el mismo tomaría su cuaderno y escribiría cosas que aparecerían en su cabeza como si alguien se las fuese dictando. Pero por el momento la luz del satélite orbitando en silencio y la idea de una esfera gigante blanca reflejando la luz de una estrella que ya no es posible ver a esa hora le conmovía tanto que la idea de dejar de contemplarle le parecía una locura. Y el era todo menos un loco.
Saco su cámara y disparo una y otra vez.
domingo, 17 de octubre de 2010
Für Elise
El problema no es la distancia ni la indiferencia, el problema es que ahora sera difícil el sentir algo, pues, de hacerlo, nos sentiríamos bastante idiotas.
Hace poco mas de un mes que he empezado una nueva etapa en mi vida, me he mudado lejos de la ciudad donde he vivido desde que tengo memoria y he entrado a la universidad a pesar de haber dicho que no lo haría este año, al final la promesa de vivir solo pudo mas que mi postura inicial.
He conocido gente genial, ido a lugares donde no había ido y creando recuerdos que algún día serán valiosos como todos los buenos recuerdos están destinados a ser.
Y aun así hay algo ahí, una espinita incrustada en un dedo, tan delicada que no me atrevo a intentar sacarla, recordándome que esta ahí pero que no debo voltear a verla cual simbiosis en la que salgo perdiendo convirtiéndola en un parásito... aunque esa palabra suena muy inapropiada.
Se que quizás algún día leas esto, y veas cuanto lo siento, en verdad, no quería que todo terminase así.
Hace poco mas de un mes que he empezado una nueva etapa en mi vida, me he mudado lejos de la ciudad donde he vivido desde que tengo memoria y he entrado a la universidad a pesar de haber dicho que no lo haría este año, al final la promesa de vivir solo pudo mas que mi postura inicial.
He conocido gente genial, ido a lugares donde no había ido y creando recuerdos que algún día serán valiosos como todos los buenos recuerdos están destinados a ser.
Y aun así hay algo ahí, una espinita incrustada en un dedo, tan delicada que no me atrevo a intentar sacarla, recordándome que esta ahí pero que no debo voltear a verla cual simbiosis en la que salgo perdiendo convirtiéndola en un parásito... aunque esa palabra suena muy inapropiada.
Se que quizás algún día leas esto, y veas cuanto lo siento, en verdad, no quería que todo terminase así.
viernes, 1 de octubre de 2010
Ultimos cielos purpuras.
El sol desciende despacio detrás de los edificios de enfrente y con el, las sombras se alargan y tocan mis pies, si se extendieran hasta mi cabeza no tendría que usar mis manos a modo de visera. A escasos dos metros de mi mano extendida hay un asta cuya bandera no ondea el viento.
Es jueves 30 de septiembre del 2010, faltan unas horas para que los arboles sean iluminados por las luces violeta del parque. Luces naturales por el día, luces artificiales por la noche ¿Toda nuestra seguridad se basa en la ilusión de poder apartar las tinieblas?.
Hay poco menos de 7 mil millones de personas distribuidas al rededor de un mundo que muchos juran agoniza, algunos viviendo como mejor les place y otra mayoría viviendo como creen que deben vivir. Poco menos de 7 mil millones de personas creando a la vez momentos que alguien recordara.
En algún sitio quizás en una lengua de la que nunca he oído hablar un niño llama la atención de su madre y al acercarse esta, es interrogada.
-Madre ¿Que pasaría si no hubiese luz?
-Madre ¿Que pasaría si no hubiese luz?
Y la madre sorprendida en un momento donde el sentido común y el optimismo que una madre ha de transmitir responde.
-Todo ardería.
-Todo ardería.
Pero los oídos de quien recibe la respuesta son aun muy jóvenes para entender el significado o falta de ello.
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