martes, 24 de marzo de 2020
domingo, 22 de marzo de 2020
Resplandor crepuscular.
Hay una mano tibia sobre mi mano relativamente fría, por alguna razón mi temperatura corporal se mantiene por debajo últimamente pero esa diferencia en temperaturas hace que esta mano sobre mi mano se sienta bien, particularmente bien.
El aire huele a vainilla, a la vainilla de las velas encendidas (algunas de ellas solamente en mi consciencia) y a la vainilla de su propio perfume, le hago saber que su elección en aroma hará que recordarla me sea muy fácil, mi propia alcoba ahora mismo a mas de 2000 kilómetros de distancia tiene velas con esa mismo fragancia; y sonríe.
Esa sonrisa me hace quererla aun mas.
En consecuencia,
yo también sonrío.
Quiero abrazarla pero temo quedarme dormido,
al final la abrazo de todos modos.
El aire huele a vainilla, a la vainilla de las velas encendidas (algunas de ellas solamente en mi consciencia) y a la vainilla de su propio perfume, le hago saber que su elección en aroma hará que recordarla me sea muy fácil, mi propia alcoba ahora mismo a mas de 2000 kilómetros de distancia tiene velas con esa mismo fragancia; y sonríe.
Esa sonrisa me hace quererla aun mas.
En consecuencia,
yo también sonrío.
Quiero abrazarla pero temo quedarme dormido,
al final la abrazo de todos modos.
domingo, 10 de noviembre de 2019
Comatorium.
La voz de Cedric me cuenta historias sobre un mundo que no existe, lo hace gritando a veces como enojado, otras veces como alguien que pide auxilio, como alguien que se ahoga o alguien que sabe que esta a punto de ahogarse y no le importa la posibilidad de destrozarse las cuerdas vocales y acabar escupiendo sangre, grita como alguien que se sentiría orgulloso de ahogarse en su propia sangre con tal de contar su historia.
Y me siento absorbido.
Nada de esto existe pero se siente mas real que muchas cosas que hoy conforman mi vida.
Su voz golpea, y de cierta forma me despabila a tiempo para que la guitarra de Omar me haga sentir nostálgico unas veces y con ganas de soltar un puñetazo en otras, en algunas ocasiones la guitarra de Omar, chilla, chilla como el sonido que hace un globo cuando pellizas la boquilla y dejas salir el aire, el ruido de ese sujeto cuyo nombre es difícil de deletrear al darse cuenta que ahora ya no es humano pero antes de descubrir que le han brotado alas y puede volar.
Y me siento absorbido,
cuando acompañamos a nuestro protagonista en su caída libre hacia el pavimento donde juntos vamos a perder la vida en vano, dejando como único legado una mancha en el asfalto, una maldición emitida al cielo y el haber sido un inconveniente para los transeúntes y automovilistas que circulaban por ese puente peatonal.
Adios, nos vamos, sayounara, ya no creo que podamos volver a vernos.
A donde vamos ya nadie mas puede acceder.
Nada de esto existe pero se siente mas real que muchas cosas que hoy conforman mi vida.
Su voz golpea, y de cierta forma me despabila a tiempo para que la guitarra de Omar me haga sentir nostálgico unas veces y con ganas de soltar un puñetazo en otras, en algunas ocasiones la guitarra de Omar, chilla, chilla como el sonido que hace un globo cuando pellizas la boquilla y dejas salir el aire, el ruido de ese sujeto cuyo nombre es difícil de deletrear al darse cuenta que ahora ya no es humano pero antes de descubrir que le han brotado alas y puede volar.
Y me siento absorbido,
cuando acompañamos a nuestro protagonista en su caída libre hacia el pavimento donde juntos vamos a perder la vida en vano, dejando como único legado una mancha en el asfalto, una maldición emitida al cielo y el haber sido un inconveniente para los transeúntes y automovilistas que circulaban por ese puente peatonal.
Adios, nos vamos, sayounara, ya no creo que podamos volver a vernos.
A donde vamos ya nadie mas puede acceder.
La oruga
Era de noche y los faros de los automóviles que circulaban cada tanto sobre el asfalto nos echaban las luces en la cara lo que hacia que cada tanto frunciéramos el ceño. Cruzamos la calle en dirección al palacio; un poco mas allá había un grupo de personas sentadas sobre sillas rojas esperando a que alguien las sacase a bailar.
Ella caminaba medio paso por atrás de mi, cuando balanceaba los brazos para caminar, su mano; la única mano en el mundo que quería sostener rozaba con la mía.
Ella caminaba medio paso por atrás de mi, cuando balanceaba los brazos para caminar, su mano; la única mano en el mundo que quería sostener rozaba con la mía.
domingo, 28 de enero de 2018
Dos mil dieciseis.
Minete se dedica a morderme la frente, lo digo de la manera mas literal posible, tengo ahora mismo la marca inconfundible de sus dientes en la barbilla, los dedos de mi mano y ahora también en la frente.
Mientras lo hace cuenta con sus manos cosas que nunca he acabado de entender. Cuando Minete me muerde me muestra sin quererlo una faceta suya que no me ha enseñado las suficientes veces como para acostumbrarme a ella. La Minete que me muerde cariñosamente hasta sacarme sangre es alguien con la guardia completamente abajo, podría tomarla de los hombros y empujarla hasta hacerla caer y ponerme encima de ella sin ningún esfuerzo, podría decirle algo indebido y hacerle daño, podría verla llorar, pero ahora que la veo reír sencillamente no me atrevo a moverme.
No siento nada particularmente fuerte por Minet, no es que no la quiera pero definitivamente no estoy enamorado de ella. No es que no la encuentre atractiva pero no me siento particularmente atraído sexualmente hacia su persona.
Ella ha sido siempre este gran muro de hierro en la lejanía, una montaña que a fuerza de la costumbre de contemplar de lejos he terminado por sacar de toda posibilidad y mas bien la he fijado como un elemento eterno del paisaje, en mi cabeza le he puesto tantas veces los atributos del hielo y el acero que la Minet tibia y risueña que me muerde no se siente como la Minet real.
Se siente como una farsa temporal y al ser falso y efímero carece de todo significado y de toda importancia.
Temo ademas que si me muevo o digo lo que sea, la farsa donde ahora estamos se rompa como hielo delgado y ambos caigamos sobre la realidad. Se siente falso, pero eso no quiere decir que no se sienta bien.
Mientras lo hace cuenta con sus manos cosas que nunca he acabado de entender. Cuando Minete me muerde me muestra sin quererlo una faceta suya que no me ha enseñado las suficientes veces como para acostumbrarme a ella. La Minete que me muerde cariñosamente hasta sacarme sangre es alguien con la guardia completamente abajo, podría tomarla de los hombros y empujarla hasta hacerla caer y ponerme encima de ella sin ningún esfuerzo, podría decirle algo indebido y hacerle daño, podría verla llorar, pero ahora que la veo reír sencillamente no me atrevo a moverme.
No siento nada particularmente fuerte por Minet, no es que no la quiera pero definitivamente no estoy enamorado de ella. No es que no la encuentre atractiva pero no me siento particularmente atraído sexualmente hacia su persona.
Ella ha sido siempre este gran muro de hierro en la lejanía, una montaña que a fuerza de la costumbre de contemplar de lejos he terminado por sacar de toda posibilidad y mas bien la he fijado como un elemento eterno del paisaje, en mi cabeza le he puesto tantas veces los atributos del hielo y el acero que la Minet tibia y risueña que me muerde no se siente como la Minet real.
Se siente como una farsa temporal y al ser falso y efímero carece de todo significado y de toda importancia.
Temo ademas que si me muevo o digo lo que sea, la farsa donde ahora estamos se rompa como hielo delgado y ambos caigamos sobre la realidad. Se siente falso, pero eso no quiere decir que no se sienta bien.
martes, 18 de abril de 2017
Ese nombre.
Ella menciona el nombre de cierta chica y me hace una pregunta.
Mi mente se sacude un poquito, solo un poco pero mas de lo que me gustaría admitir, mas de lo que la persona que tengo frente a mi me va a escuchar admitir.
Le respondo que me dejó muy en claro que no me quiere cerca.
Sus buenos motivos tiene.
Me siento egoísta solamente de intentarlo.
Me siento egoísta solo de haberlo pensado.
Pero de otra manera todo esto se siente demasiado vacío.
Quiero sentirme mejor al respecto pero no puedo, no siento que me lo merezca.
Pero también quiero hacerle saber que ahora soy mejor persona. Que me he superado, pero no siento que me lo merezca.
Siento lo opuesto.
Que me merezco el vacío.
Quiero desaparecer de ella porque siento que su vida va a ser mejor sin el constante recordatorio de mi existencia.
¿Dicho así suena demasiado dramático?
Te quiero feliz. Te lo mereces. Eres la persona mas increíble que he conocido.
y quiero que sepas que ahora soy mejor persona, me costó muchísimo, fue muy difícil, posiblemente lo mas difícil hasta ahora y estaba muy asustado todo el tiempo y muy asustado de la posibilidad de que todo fuera cuesta arriba y fuera imposible pero ¿Sabes?
En realidad me va bastante bien.
Estoy bastante bien.
y se que a ti también.
No puedo borrar las cosas, te conocí en un periodo donde no te merecía. Lo lamento. Aun lo lamento.
Mi mente se sacude un poquito, solo un poco pero mas de lo que me gustaría admitir, mas de lo que la persona que tengo frente a mi me va a escuchar admitir.
Le respondo que me dejó muy en claro que no me quiere cerca.
Sus buenos motivos tiene.
Me siento egoísta solamente de intentarlo.
Me siento egoísta solo de haberlo pensado.
Pero de otra manera todo esto se siente demasiado vacío.
Quiero sentirme mejor al respecto pero no puedo, no siento que me lo merezca.
Pero también quiero hacerle saber que ahora soy mejor persona. Que me he superado, pero no siento que me lo merezca.
Siento lo opuesto.
Que me merezco el vacío.
Quiero desaparecer de ella porque siento que su vida va a ser mejor sin el constante recordatorio de mi existencia.
¿Dicho así suena demasiado dramático?
Te quiero feliz. Te lo mereces. Eres la persona mas increíble que he conocido.
y quiero que sepas que ahora soy mejor persona, me costó muchísimo, fue muy difícil, posiblemente lo mas difícil hasta ahora y estaba muy asustado todo el tiempo y muy asustado de la posibilidad de que todo fuera cuesta arriba y fuera imposible pero ¿Sabes?
En realidad me va bastante bien.
Estoy bastante bien.
y se que a ti también.
No puedo borrar las cosas, te conocí en un periodo donde no te merecía. Lo lamento. Aun lo lamento.
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