Hay una mano tibia sobre mi mano relativamente fría, por alguna razón mi temperatura corporal se mantiene por debajo últimamente pero esa diferencia en temperaturas hace que esta mano sobre mi mano se sienta bien, particularmente bien.
El aire huele a vainilla, a la vainilla de las velas encendidas (algunas de ellas solamente en mi consciencia) y a la vainilla de su propio perfume, le hago saber que su elección en aroma hará que recordarla me sea muy fácil, mi propia alcoba ahora mismo a mas de 2000 kilómetros de distancia tiene velas con esa mismo fragancia; y sonríe.
Esa sonrisa me hace quererla aun mas.
En consecuencia,
yo también sonrío.
Quiero abrazarla pero temo quedarme dormido,
al final la abrazo de todos modos.
2 comentarios:
Has vuelto, extrañé leerte :)
Resplandor crepuescular, qué bonito ha sido esto ^^
No mentiré, muchas veces pasé a releer, tantas que perdí la cuenta. Hoy pasé de nuevo después de tanto tiempo. Quería que un conocido leyera tus textos y le he enviado un par de enlaces, él quedó leyendo uno más.
Publicar un comentario