Estábamos los dos echados sobre la alfombra café como un reloj que marcase las 12:30 con nuestras cabezas juntas. Habíamos apagado las luces pero las farolas de la calle alumbraban la sala; yo vestía unos jeans azules y ella usaba mi camisa de cuadros roja; su maldita cuasi-desnudez resultaba mas atrayente que la desnudez total pero ya habíamos pasado por la etapa del deseo y ahora simplemente yacíamos ahí mirando las grietas del techo que no tenia ninguna prisa por romperse de una condenada vez y caernos encima.
De la habitación contigua, donde estaba encerrada la compañera con la que compartía la casa salia música a alto volumen; melodías convertidas en mero ruido de fondo sin que ninguno de los dos le prestase atención alguna.
-¿Recuerdas aquel cuadro?. -Preguntó señalando con el dedo un cuadro enmarcado colgado en la pared opuesta a la que yo tenia delante. Le eche una ojeada sin cambiar demasiado mi posición y lo reconocí al instante; era un cuadro que ella había tenido consigo desde antes de iniciar la universidad, aunque nunca lo había visto colgado ni mucho menos enmarcado.
-Es la pintura que llevabas enrollada en tu tubo telescópíco, "El puente de espuma". - Dije tras hacer memoria.
-No, no, mírala bien. - Me ordeno ella.
Me senté mirando a la pared que me señalaba y vi detenidamente el cuadro colgado sobre esta. Era una pintura extraña; solo una gran pradera de un color apagado casi grisáceo y sobre esta, un delgadísimo puente extendíéndose hacia el infinito a varias decenas de metros sobre el suelo. Aquello era un paisaje que evocaba una soledad grandisima pero esas eran el tipo de cosas que le gustaban a ella y sin duda el cuadro que ahora miraba y el que había visto enrollado dentro de su tubo telescópico eran el mismo.
-¿Y bien? - Pregunto ella. -¿Ya sabes de que hablo?
-No. -Reconocí.
Ella se sentó mirándome con las piernas muy juntas de modo que no dejaba entrever nada de su desnudez por debajo de mi camisa de cuadros rojos.
-Aquella que tenia en mi tubo era solamente una copia, una impresión de hecho. Esta que miras ahora mismo es el original.
En aquella ocasión no se me ocurrió pensar que me encontraba en presencia de una pintura valuada en casi un millón de dolares ni en la forma adecuada de preguntarle a ella como la había conseguido; no fue hasta muy después cuando ya había abandonado su apartamento y caminaba rumbo a mi casa cuando aquellas cosas cayeron pesadamente sobre mi mente que hasta entonces había estado completamente desocupada llena de pensamiento como la nieve: fríos y blancos.
lunes, 16 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
Lego al tiempo aquel momento en que mi mundo se paraba, entre tus labios, solo para revivir y derretirme una vez mas mirando tus ojos negros.
Me importas, te extraño.
Podría poner todo mi empeño en intentar cambiar eso y seria un intento inútil, no es que lo haya intentado o que quiera probar suerte en el futuro, simplemente se que es así, esa es una de las pocas certezas que poseo.
Te pienso todo el día.
A veces sin querer veo alguna foto tuya y me pareces la chica mas hermosa que pudieran ver mis ojos o me topo con algún detalle tuyo que no trato esconder y tenga esa sensación agridulce a la que es imposible acostumbrarse.
Me despierto y lo primero que veo es un pato gris mirándome de frente.
Abro el primer cajón de la cómoda y depositado cuidadosamente hasta arriba de todo hallo el acróstico que hiciste con nuestros nombres.
Abro las paginas de aquel libro que no he terminado y entre ellas hay un pájaro azul, y por mera necedad me pregunto si sientes lo mismo que yo cuando te topas con mis cartas o los poemas que me inspiraste a escribir.
Debería llamarte pero tengo demasiado miedo de arruinar mas las cosas que ya de por si arruine.
Te escribo para decirte ¡Que no te he olvidado! ¡Que no me eres indiferente! ¡Que me importas mucho!¡Que te extraño! ¡Que te amo!, que extraño tu tacto, saber que estabas ahí siempre, la sensación de abrazarte, la forma en la que encajabas perfectamente entre mis brazos, el dormir contigo, ver de cerca tu rostro hasta que te sentías incomoda y sonreías como respuesta, la forma en la que tus colmillos sobresalen cuando sonríes, tus ojos, decirte lo hermosa que eres, extraño tus regaños cuando no me alimentaba debidamente, extraño tus regaños en general señales inequívocas de que te preocupabas por mi.
Siempre me has parecido genial. Eres lo mejor que me ha pasado.
No te escribo para pedirte que olvidemos todo y empecemos de nuevo. No tengo ningún derecho a pedirte eso, mucho menos sabiendo que yo fui el problema.
Lo siento.
En contraste con todo lo que dabas, lo que yo ofrecía parecía nada, muchas veces esa idea me mortificaba, el "¿Como le retribuyo todo lo que recibo?, ¿Seré capaz de ello? ¿No sere solamente un lastre para que ella sea verdaderamente feliz?"
Por mas que trataba de quitarme esas ideas de la cabeza, las inseguridades son una constante. Que quede claro; no me excuso ni te culpo de mis inseguridades, solo digo que sea como sea, ahí estaban.
Tu querías acercarte mucho mas a mi, tener una certeza como el acero de que independientemente de lo que pasase en el futuro estaríamos juntos, muchas veces te sentí afectada por la sensación de que yo no me entregaba a ti de la manera en la que tu a mi, no me mal entiendas, yo también quería eso, no soy el tipo de persona que planea su futuro por lo que nunca estoy muy consciente sobre lo que me depara o el que haré cuando llegue frente a determinada situación pero quería que, pasara lo que pasara pudiera estar junto a ti, tanto yo para ti como tu para mi.
Pero he vivido solo, y las cosas que he pasado me han hecho construir una concha dura, quería abrirla para ti, lo ansiaba con todo mi ser, quería poder romperla, desbaratarla y acercarme a ti pero entonces regresaba esa inseguridad "¿Puedes hacerla feliz? ¿Seras un lastre para ella? ¿Podrás compensar todas las cosas que se perderá por estar con alguien como tu?"
Pensar así entre otras cosas me provocaba ataques de ansiedad.
Me duele saber que te herí, que de cierta forma lo sigo haciendo.
No hay nada mas jodido que saber que lastimas a la persona que amas mas aun sabiendo que esa persona también te ama o te amó lo mejor que pudo. Soy un idiota, lo se, pero pese a todo, aunque la he cagado, aunque posiblemente no tenga derecho a hacerlo, aunque no sea lo que quieras oír ahora mismo y prefirieses que me calle; TE AMO.
Te amo Melissa, eres perfecta.
Eres lo mejor que me ha pasado. Quiero que seas feliz.
No quiero olvidarte, no quiero que me dejes de importar, no quiero que me llegues a ser indiferente y nunca vas a serlo.
Te amo.
Eu te amo.
Ich liebe dich.
Podría poner todo mi empeño en intentar cambiar eso y seria un intento inútil, no es que lo haya intentado o que quiera probar suerte en el futuro, simplemente se que es así, esa es una de las pocas certezas que poseo.
Te pienso todo el día.
A veces sin querer veo alguna foto tuya y me pareces la chica mas hermosa que pudieran ver mis ojos o me topo con algún detalle tuyo que no trato esconder y tenga esa sensación agridulce a la que es imposible acostumbrarse.
Me despierto y lo primero que veo es un pato gris mirándome de frente.
Abro el primer cajón de la cómoda y depositado cuidadosamente hasta arriba de todo hallo el acróstico que hiciste con nuestros nombres.
Abro las paginas de aquel libro que no he terminado y entre ellas hay un pájaro azul, y por mera necedad me pregunto si sientes lo mismo que yo cuando te topas con mis cartas o los poemas que me inspiraste a escribir.
Debería llamarte pero tengo demasiado miedo de arruinar mas las cosas que ya de por si arruine.
Te escribo para decirte ¡Que no te he olvidado! ¡Que no me eres indiferente! ¡Que me importas mucho!¡Que te extraño! ¡Que te amo!, que extraño tu tacto, saber que estabas ahí siempre, la sensación de abrazarte, la forma en la que encajabas perfectamente entre mis brazos, el dormir contigo, ver de cerca tu rostro hasta que te sentías incomoda y sonreías como respuesta, la forma en la que tus colmillos sobresalen cuando sonríes, tus ojos, decirte lo hermosa que eres, extraño tus regaños cuando no me alimentaba debidamente, extraño tus regaños en general señales inequívocas de que te preocupabas por mi.
Siempre me has parecido genial. Eres lo mejor que me ha pasado.
No te escribo para pedirte que olvidemos todo y empecemos de nuevo. No tengo ningún derecho a pedirte eso, mucho menos sabiendo que yo fui el problema.
Lo siento.
En contraste con todo lo que dabas, lo que yo ofrecía parecía nada, muchas veces esa idea me mortificaba, el "¿Como le retribuyo todo lo que recibo?, ¿Seré capaz de ello? ¿No sere solamente un lastre para que ella sea verdaderamente feliz?"
Por mas que trataba de quitarme esas ideas de la cabeza, las inseguridades son una constante. Que quede claro; no me excuso ni te culpo de mis inseguridades, solo digo que sea como sea, ahí estaban.
Tu querías acercarte mucho mas a mi, tener una certeza como el acero de que independientemente de lo que pasase en el futuro estaríamos juntos, muchas veces te sentí afectada por la sensación de que yo no me entregaba a ti de la manera en la que tu a mi, no me mal entiendas, yo también quería eso, no soy el tipo de persona que planea su futuro por lo que nunca estoy muy consciente sobre lo que me depara o el que haré cuando llegue frente a determinada situación pero quería que, pasara lo que pasara pudiera estar junto a ti, tanto yo para ti como tu para mi.
Pero he vivido solo, y las cosas que he pasado me han hecho construir una concha dura, quería abrirla para ti, lo ansiaba con todo mi ser, quería poder romperla, desbaratarla y acercarme a ti pero entonces regresaba esa inseguridad "¿Puedes hacerla feliz? ¿Seras un lastre para ella? ¿Podrás compensar todas las cosas que se perderá por estar con alguien como tu?"
Pensar así entre otras cosas me provocaba ataques de ansiedad.
Me duele saber que te herí, que de cierta forma lo sigo haciendo.
No hay nada mas jodido que saber que lastimas a la persona que amas mas aun sabiendo que esa persona también te ama o te amó lo mejor que pudo. Soy un idiota, lo se, pero pese a todo, aunque la he cagado, aunque posiblemente no tenga derecho a hacerlo, aunque no sea lo que quieras oír ahora mismo y prefirieses que me calle; TE AMO.
Te amo Melissa, eres perfecta.
Eres lo mejor que me ha pasado. Quiero que seas feliz.
No quiero olvidarte, no quiero que me dejes de importar, no quiero que me llegues a ser indiferente y nunca vas a serlo.
Te amo.
Eu te amo.
Ich liebe dich.
lunes, 7 de octubre de 2013
Dosmil trece
Para cuando me di cuenta el mundo ya había explotado dos o tres veces.
Yo caminaba por aquella playa sin nombre que todos los turistas odian, había un calor asfixiante como de costumbre, caminaba sin saber porque había decidido ir ahí, y mientras contemplaba el agua grisácea y maloliente que se estrellaba contra la orilla con absurda violencia; un gran ruido sordo sonó detrás de mi.
Me voltee y me encontré con la osamenta de una gran ballena, ni carne ni tendones ni piel ni nada mas que solamente huesos perfectamente alineados y blancos como si hubieran sido pulidos con un cepillo. Me acerqué y me paré sobre el gran cráneo para obtener una vista mejor de todo aquello que aparentemente había caído del cielo por puro capricho. Mientras que, del otro lado del mundo la India desaparecía devorada por una gran nube negra en forma hongo.
Unas cuantas gaviotas se acercaron a ver si había algo digno de picotearse, quizás estuviesen acostumbradas a ver ocurrir cosas así cada tanto en aquellos sus dominios.
Varias horas después, los polos se derritieron y el mar engullo los huesos, la playa y todo lo demás. Al final no quedo nada, solo gaviotas acostumbradas a ver que ocurriesen esas cosas cada tanto.
Yo caminaba por aquella playa sin nombre que todos los turistas odian, había un calor asfixiante como de costumbre, caminaba sin saber porque había decidido ir ahí, y mientras contemplaba el agua grisácea y maloliente que se estrellaba contra la orilla con absurda violencia; un gran ruido sordo sonó detrás de mi.
Me voltee y me encontré con la osamenta de una gran ballena, ni carne ni tendones ni piel ni nada mas que solamente huesos perfectamente alineados y blancos como si hubieran sido pulidos con un cepillo. Me acerqué y me paré sobre el gran cráneo para obtener una vista mejor de todo aquello que aparentemente había caído del cielo por puro capricho. Mientras que, del otro lado del mundo la India desaparecía devorada por una gran nube negra en forma hongo.
Unas cuantas gaviotas se acercaron a ver si había algo digno de picotearse, quizás estuviesen acostumbradas a ver ocurrir cosas así cada tanto en aquellos sus dominios.
Varias horas después, los polos se derritieron y el mar engullo los huesos, la playa y todo lo demás. Al final no quedo nada, solo gaviotas acostumbradas a ver que ocurriesen esas cosas cada tanto.
jueves, 19 de septiembre de 2013
El cubo en el que vivía se convirtió en paisaje [parte 1]
Se despertó poco después del mediodía vestido con la misma ropa que había usado a lo largo de todo el día de ayer.
Su primer pensamiento fue sobre si debería servirse cereal para desayunar o esperar dos horas mas y pedir la comida para matar dos pájaros de un tiro. Se decanto por esta segunda opción.
Su segundo pensamiento fue sobre su computadora portátil que descansaba en una mesita junto a su cama, la tomo, introdujo la contraseña y se quedo observando la imagen de fondo de pantalla sin saber exactamente que hacer por un periodo de tiempo tan largo que los segundos juguetearon con la idea de convertirse en un minuto por un instante.
No era que debatiese consigo mismo sobre el mejor curso de acción para iniciar sus actividades del día, era mas bien que no tenia absolutamente ninguna; ni trabajo, ni escuela, ni lavar los trastes, ni barrer los pisos, ni regar algún árbol sembrado en el parque por el, nada. De desearlo, de no encontrar ninguna motivación para hacer lo opuesto bien podría simplemente quedarse inmóvil acostado boca arriba en la cama mirando sin hacer nada la pantalla del ordenador.
Se incorporo y se fue a orinar, en el baño comprobó que la barba empezaba a oscurecerse y se le empezaba a asomar la barriga ¿Cuando había sido la ultima vez que se ejercitó? Hizo memoria pero no logro recordarlo con claridad sentía que nunca había cuidado de su cuerpo debidamente pero su ego le insistió a creer que lo había hecho alguna vez por lo que, cuando salio del baño después de haber vaciado la vejiga se dijo que no estaba en tan mala forma y que solo le hacia falta retomar el ejercicio que nunca había empezado a hacer en primer lugar.
Volvió a la cama, se acostó boca arriba y se coloco la computadora sobre la barriga, a fin de cuentas una conexión a ínternet era lo único que necesitaba por lo menos hasta que fuese hora de comer.
Intento abrir una de las paginas que revisaba usualmente pero esta no cargo en lo absoluto; no hubo un mensaje de error, ni una disculpa virtual ni nada en lo absoluto mas que una pagina en blanco. No se extrañó ni inmuto ese tipo de errores aunque quizás poco frecuentes ocurrían de vez en cuando.
Intento cargar otra pagina y obtuvo el mismo resultado, fue probando de esta forma una pagina tras otras cada vez un poco mas desesperado que la vez anterior pero ninguna pagina mostraba nada mas que una pantalla en blanco.
Se incorporó de nuevo, y comprobó el estado del modem, todo estaba en su sitio, todas las luces de un perfecto verde indicando que todo funcionaba perfectamente.
Su primer pensamiento fue sobre si debería servirse cereal para desayunar o esperar dos horas mas y pedir la comida para matar dos pájaros de un tiro. Se decanto por esta segunda opción.
Su segundo pensamiento fue sobre su computadora portátil que descansaba en una mesita junto a su cama, la tomo, introdujo la contraseña y se quedo observando la imagen de fondo de pantalla sin saber exactamente que hacer por un periodo de tiempo tan largo que los segundos juguetearon con la idea de convertirse en un minuto por un instante.
No era que debatiese consigo mismo sobre el mejor curso de acción para iniciar sus actividades del día, era mas bien que no tenia absolutamente ninguna; ni trabajo, ni escuela, ni lavar los trastes, ni barrer los pisos, ni regar algún árbol sembrado en el parque por el, nada. De desearlo, de no encontrar ninguna motivación para hacer lo opuesto bien podría simplemente quedarse inmóvil acostado boca arriba en la cama mirando sin hacer nada la pantalla del ordenador.
Se incorporo y se fue a orinar, en el baño comprobó que la barba empezaba a oscurecerse y se le empezaba a asomar la barriga ¿Cuando había sido la ultima vez que se ejercitó? Hizo memoria pero no logro recordarlo con claridad sentía que nunca había cuidado de su cuerpo debidamente pero su ego le insistió a creer que lo había hecho alguna vez por lo que, cuando salio del baño después de haber vaciado la vejiga se dijo que no estaba en tan mala forma y que solo le hacia falta retomar el ejercicio que nunca había empezado a hacer en primer lugar.
Volvió a la cama, se acostó boca arriba y se coloco la computadora sobre la barriga, a fin de cuentas una conexión a ínternet era lo único que necesitaba por lo menos hasta que fuese hora de comer.
Intento abrir una de las paginas que revisaba usualmente pero esta no cargo en lo absoluto; no hubo un mensaje de error, ni una disculpa virtual ni nada en lo absoluto mas que una pagina en blanco. No se extrañó ni inmuto ese tipo de errores aunque quizás poco frecuentes ocurrían de vez en cuando.
Intento cargar otra pagina y obtuvo el mismo resultado, fue probando de esta forma una pagina tras otras cada vez un poco mas desesperado que la vez anterior pero ninguna pagina mostraba nada mas que una pantalla en blanco.
Se incorporó de nuevo, y comprobó el estado del modem, todo estaba en su sitio, todas las luces de un perfecto verde indicando que todo funcionaba perfectamente.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Té para tres (el eclipse no fue parcial).
Mientras las redondas gotas de lluvia arruinadas por mi
percepción golpean mi ventana y veo como poco a poco las calles, los autos, los
arboles y todo cuanto esta al alcance es cubierto de agua no se me ocurre
ningún pensamiento profundo, eso me decepciona. En retrospectiva este sería el
momento ideal para encender un cigarrillo o como mínimo beberme una taza de
café junto a la ventana o sentado en el pórtico, el problema es que ni fumo ni
tengo pórtico, además, tengo gastritis así que pasó del café del que de todos
modos nunca he sido bebedor habitual. Yo personalmente prefiero el té, aunque
claro, no hay té y de todos modos francamente llegados a este punto me daría
pereza levantarme a prepararlo.
El espejo me dice que he bajado unos ocho kilogramos en las ultimas dos semanas, la bascula me responde que el espejo solo esta exagerando y que solamente he bajado seis, el sentido común aconseja alarmarme y la indiferencia que se me ha convertido en costumbre durante los últimos dos o tres años se queda callada.
lunes, 1 de julio de 2013
Cosas que debería hacer.
Últimamente mi vida esta lleno de "debería".
Debería practicar mas.
Debería leer mas.
Debería escribir mas.
Debería estudiar mas.
y la lista se alarga así por el estilo hasta el punto en que me da pereza escribir todas las cosas que debería hacer.
(debería terminar de hacer la lista de cosas que debería hacer)
Y sin embargo no retomo el moribundo blog para quejarme de estas cosas, o para hacer un recordatorio que pueda leer en futuro para darme ánimos. No.
Vengo a escribir de Tigo Gonzalez. "Tigo" no es su nombre real, ni siquiera es un apodo ni mucho menos un nombre falso que pertenece a algún chiste privado entre los dos, Tigo es simplemente el nombre con el que nos referiremos en este caso, del apellido ya hablaremos en otra ocasión.
Conocí a Tigo, en una escena que les juro no estoy inventando aunque su descripción bien podría ser el mayor cliché de la escritura (aunque no por eso pierde encanto). Sentados a la orilla del mar, una noche color azul marino y una luna llena que brillaba tanto que cuando mirabas hacia el cielo casi no veías ninguna otra estrella, la arena brillaba plateada y el clima era frío como debería serlo durante las noches decembrinas. Tigo estaba ahí sentada con otras varias personas, a la luz de la luna su piel ya de por si blanca se veía prácticamente luminosa, no como aquellas lamparas de vapor de mercurio por supuesto pero ustedes ya me entienden.
Todos conversaban y jugaban a algo mientras yo me hallaba acostado aparte sobre unas tablas estando demasiado deprimido como para prestar atención al grupo. Habíamos ido a la playa para participar en una "lunada" lo que significa que vas a la playa o algún sitio tranquilo al aire libre con un montón de amigos y te quedas despierto hasta muy tarde sin alcohol, no teníamos el habito de la bebida en aquel entonces.
Me tomo varias horas recuperar el animo necesario para interesarme en las personas que tenia prácticamente a lado, no quiere decir que antes las despreciara pero así soy yo, cuando me deprimo o enfado prefiero aislarme, me hubiera enterrado a 12 metros de profundidad bajo la arena si hubiera sido una opción viable. Y entonces note a Tigo, y yo en calidad de pre-adulto incomodo no pude mas que quedarme callado, mirándole de reojo ocasionalmente, fingiendo que no la notaba.
Caminamos por la playa y eso me sirvió de excusa para pasar un poco mas de tiempo con ella.
El tiempo paso, y las miradas de reojo se convirtieron en conversaciones y las conversaciones fueron hilando algo mas complejo. Me gusta como me gustaba entonces pasar el tiempo con Tigo. A veces conversamos y otras veces nos acostamos boca arriba en la cama y escuchamos música en silencio, en algunas ocasiones nos sentamos en el sofá de la casa de sus padres y vemos caricaturas hasta las 2 am. Tigo tiene un excelente gusto musical y nos gustan las mismas caricaturas.
Me gusta oír música y ver caricaturas con Tigo.
Hoy primero de julio, estamos a pocos días de su cumpleaños numero 21, a veces finjo que se me olvidan las fechas para molestarle, cuando se molesta hace un gesto muy bonito y se pone acalorada, su piel es tan blanquita que notas enseguida que se pone roja.
Otras veces si se me olvidan las fechas y entonces toca disculparme y vivir con su enojo unos días.
En retrospectiva Debería conseguirme una agenda.
Me he quedado dormido con Tigo en varias ocasiones,
mejor aun,
me he despertado con Tigo en varias ocasiones.
Y en ese transcurso de tiempo, en lo que despierto y se despiertas la miro y pienso lo mucho que me gustaría estar con Tigo por un periodo indefinido de tiempo en una fracción indefinida del espacio.
Debería quedarme con Tigo por un periodo de tiempo indefinido en una fracción indefinida del espacio.
Debería practicar mas.
Debería leer mas.
Debería escribir mas.
Debería estudiar mas.
y la lista se alarga así por el estilo hasta el punto en que me da pereza escribir todas las cosas que debería hacer.
(debería terminar de hacer la lista de cosas que debería hacer)
Y sin embargo no retomo el moribundo blog para quejarme de estas cosas, o para hacer un recordatorio que pueda leer en futuro para darme ánimos. No.
Vengo a escribir de Tigo Gonzalez. "Tigo" no es su nombre real, ni siquiera es un apodo ni mucho menos un nombre falso que pertenece a algún chiste privado entre los dos, Tigo es simplemente el nombre con el que nos referiremos en este caso, del apellido ya hablaremos en otra ocasión.
Conocí a Tigo, en una escena que les juro no estoy inventando aunque su descripción bien podría ser el mayor cliché de la escritura (aunque no por eso pierde encanto). Sentados a la orilla del mar, una noche color azul marino y una luna llena que brillaba tanto que cuando mirabas hacia el cielo casi no veías ninguna otra estrella, la arena brillaba plateada y el clima era frío como debería serlo durante las noches decembrinas. Tigo estaba ahí sentada con otras varias personas, a la luz de la luna su piel ya de por si blanca se veía prácticamente luminosa, no como aquellas lamparas de vapor de mercurio por supuesto pero ustedes ya me entienden.
Todos conversaban y jugaban a algo mientras yo me hallaba acostado aparte sobre unas tablas estando demasiado deprimido como para prestar atención al grupo. Habíamos ido a la playa para participar en una "lunada" lo que significa que vas a la playa o algún sitio tranquilo al aire libre con un montón de amigos y te quedas despierto hasta muy tarde sin alcohol, no teníamos el habito de la bebida en aquel entonces.
Me tomo varias horas recuperar el animo necesario para interesarme en las personas que tenia prácticamente a lado, no quiere decir que antes las despreciara pero así soy yo, cuando me deprimo o enfado prefiero aislarme, me hubiera enterrado a 12 metros de profundidad bajo la arena si hubiera sido una opción viable. Y entonces note a Tigo, y yo en calidad de pre-adulto incomodo no pude mas que quedarme callado, mirándole de reojo ocasionalmente, fingiendo que no la notaba.
Caminamos por la playa y eso me sirvió de excusa para pasar un poco mas de tiempo con ella.
El tiempo paso, y las miradas de reojo se convirtieron en conversaciones y las conversaciones fueron hilando algo mas complejo. Me gusta como me gustaba entonces pasar el tiempo con Tigo. A veces conversamos y otras veces nos acostamos boca arriba en la cama y escuchamos música en silencio, en algunas ocasiones nos sentamos en el sofá de la casa de sus padres y vemos caricaturas hasta las 2 am. Tigo tiene un excelente gusto musical y nos gustan las mismas caricaturas.
Me gusta oír música y ver caricaturas con Tigo.
Hoy primero de julio, estamos a pocos días de su cumpleaños numero 21, a veces finjo que se me olvidan las fechas para molestarle, cuando se molesta hace un gesto muy bonito y se pone acalorada, su piel es tan blanquita que notas enseguida que se pone roja.
Otras veces si se me olvidan las fechas y entonces toca disculparme y vivir con su enojo unos días.
En retrospectiva Debería conseguirme una agenda.
Me he quedado dormido con Tigo en varias ocasiones,
mejor aun,
me he despertado con Tigo en varias ocasiones.
Y en ese transcurso de tiempo, en lo que despierto y se despiertas la miro y pienso lo mucho que me gustaría estar con Tigo por un periodo indefinido de tiempo en una fracción indefinida del espacio.
Debería quedarme con Tigo por un periodo de tiempo indefinido en una fracción indefinida del espacio.
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