domingo, 12 de abril de 2020
miércoles, 8 de abril de 2020
Crónica COVID-19
Para los que vivimos en la zona donde vivo, y nos dedicamos a lo que me dedico era ya un hecho innegable que nos iba a afectar, no sabíamos exactamente cuando ni con que tanta intensidad, pero nuestra industria es delicada en exceso y resiente en seguida cualquier problema nuevo. Un hecho o crisis del otro lado del mundo forma olas que invariablemente nos llegan tarde o temprano y modifican de una u otra forma el panorama.
Vimos todo el asunto llegar poco a poco, las noticias llegaban de todo el mundo reportando un numero creciente de casos, muertes todos los días, en estos días se reportaba que Italia no se daba abasto en morgues y crematorios, que el sistema de salud de España se hallaba al borde del colapso, que los gobiernos de varios países declaraban toque de queda en algunos y cierre de las fronteras para otros, compras de pánico en prácticamente todos los países, pero aquí aun no se sentía eso, la llegada del virus era una certeza y solo una cuestión de ¿Cuando? pero fue lo suficientemente amable para darnos el tiempo suficiente para prepararnos; para cuando la dirección, siguiendo las recomendaciones gubernamentales anunció el cese indefinido de actividades, fue algo que difícilmente nos tomó por sorpresa.
En un panorama donde miles de personas perdieron su empleo de un día a otro yo y la mayoría de mis compañeros fuimos afortunados al extremo pues seguiríamos en plantilla y recibiendo un pago vía nomina regular que aunque reducido al extremo basta para tener cierta certeza económica.
Al día de hoy la presencia del virus es una realidad como lo es en el resto del mundo, 186 países reportan casos confirmados, en el mio mas de 3000 que según el titular de la subsecretaria de prevención y promoción de la salud Hugo Lopez-Gatell es un numero que deberíamos multiplicar por 8 para tener una cifra mas acorde a la realidad del numero de casos en el país.
Todas las noticias son alarmistas ahora mismo y todas las discusiones son gente lanzando su opinión sobre temas que no conocen ni entienden. Hoy por mero ocio me leí una columna que explicaba como el virus no era tal, sino resultado de las ondas electromagnéticas contaminantes de la tecnología 5G; en algunas regiones de Reino Unido están tirando y quemando antenas 5G para evitar que propaguen el virus, o al menos eso reportan.
Si paras los oídos hay tanto ruido y ansiedad afuera que da la impresión que el mundo se esta terminando.
Pero yo honestamente no la estoy pasando mal.
Se que no son vacaciones y no me lo estoy tomando a la ligera pero, ¿Honestamente? Parecen vacaciones.
Se que hablo desde una posición privilegiada y mi crónica no es ni de lejos un reflejo absoluto de la realidad general.
Pero ahora mismo, mis días transcurren tranquilos y lentos, sin prisas ni mayores aspiraciones que pasar el día sin contratiempos.
Cocino, lavo los trastes, hago ejercicio, leo, escribo, tomo fotografías, hago la limpieza del hogar, y trabajo en el jardín sin ningún orden en particular no solamente como meros intentos por mantenerme ocupado sino como actividades que disfruto y ahora tengo todo el tiempo del mundo para hacer a consciencia.
No se ve un fin a mediano plazo, antier recibimos correo del trabajo para decirnos que se pospone hasta el primero de mayo, fecha que nadie cree posible y que lo mas seguro es que sigan posponiendo.
Al día de hoy hay que mantener las superficies limpias y desinfectadas, salir lo mas mínimo solamente para lo vital, mantener distancia con todas las personas y lavarse las manos constantemente para disminuir el riesgo de contagio. De contraer la enfermedad se reporta que un porcentaje de la población solo tendrá síntomas leves, un promedio mas pequeño síntomas moderados que requerirán valoración, otro porcentaje aun mas pequeño síntomas graves que requerirán hospitalización, y nos advierten que cierto porcentaje dentro del grupos de riesgo como son personas mayores, niños y personas con condiciones crónicas como diabetes posiblemente mueran de presentar los síntomas graves.
Por ello nos cuidamos todos, para no colapsar los sistemas de salud y ese grupo tenga acceso a los hospitales y tratamientos con los que contamos para aumentar sus expectativas.
Llevamos ya mas de 15 días encerrados. En las predicciones mas positivas dicen que nos queda poco menos de un mes mas, en las predicciones oficiales se advierte que mayo va a ser el mes donde mas casos reportadas habrá, y nos invitan a seguir las indicaciones.
El tiempo pasa lento pero pasa, un día a la vez, uno por uno. Ya no tiene caso pensar en el, los días de la semana ahora todos se llaman igual y transcurren sin novedad.
Algún día todo esto habrá pasado y sera tiempo de trabajar para reconstruir la estabilidad que teníamos, pero hasta entonces.
Vimos todo el asunto llegar poco a poco, las noticias llegaban de todo el mundo reportando un numero creciente de casos, muertes todos los días, en estos días se reportaba que Italia no se daba abasto en morgues y crematorios, que el sistema de salud de España se hallaba al borde del colapso, que los gobiernos de varios países declaraban toque de queda en algunos y cierre de las fronteras para otros, compras de pánico en prácticamente todos los países, pero aquí aun no se sentía eso, la llegada del virus era una certeza y solo una cuestión de ¿Cuando? pero fue lo suficientemente amable para darnos el tiempo suficiente para prepararnos; para cuando la dirección, siguiendo las recomendaciones gubernamentales anunció el cese indefinido de actividades, fue algo que difícilmente nos tomó por sorpresa.
En un panorama donde miles de personas perdieron su empleo de un día a otro yo y la mayoría de mis compañeros fuimos afortunados al extremo pues seguiríamos en plantilla y recibiendo un pago vía nomina regular que aunque reducido al extremo basta para tener cierta certeza económica.
Al día de hoy la presencia del virus es una realidad como lo es en el resto del mundo, 186 países reportan casos confirmados, en el mio mas de 3000 que según el titular de la subsecretaria de prevención y promoción de la salud Hugo Lopez-Gatell es un numero que deberíamos multiplicar por 8 para tener una cifra mas acorde a la realidad del numero de casos en el país.
Todas las noticias son alarmistas ahora mismo y todas las discusiones son gente lanzando su opinión sobre temas que no conocen ni entienden. Hoy por mero ocio me leí una columna que explicaba como el virus no era tal, sino resultado de las ondas electromagnéticas contaminantes de la tecnología 5G; en algunas regiones de Reino Unido están tirando y quemando antenas 5G para evitar que propaguen el virus, o al menos eso reportan.
Si paras los oídos hay tanto ruido y ansiedad afuera que da la impresión que el mundo se esta terminando.
Pero yo honestamente no la estoy pasando mal.
Se que no son vacaciones y no me lo estoy tomando a la ligera pero, ¿Honestamente? Parecen vacaciones.
Se que hablo desde una posición privilegiada y mi crónica no es ni de lejos un reflejo absoluto de la realidad general.
Pero ahora mismo, mis días transcurren tranquilos y lentos, sin prisas ni mayores aspiraciones que pasar el día sin contratiempos.
Cocino, lavo los trastes, hago ejercicio, leo, escribo, tomo fotografías, hago la limpieza del hogar, y trabajo en el jardín sin ningún orden en particular no solamente como meros intentos por mantenerme ocupado sino como actividades que disfruto y ahora tengo todo el tiempo del mundo para hacer a consciencia.
No se ve un fin a mediano plazo, antier recibimos correo del trabajo para decirnos que se pospone hasta el primero de mayo, fecha que nadie cree posible y que lo mas seguro es que sigan posponiendo.
Al día de hoy hay que mantener las superficies limpias y desinfectadas, salir lo mas mínimo solamente para lo vital, mantener distancia con todas las personas y lavarse las manos constantemente para disminuir el riesgo de contagio. De contraer la enfermedad se reporta que un porcentaje de la población solo tendrá síntomas leves, un promedio mas pequeño síntomas moderados que requerirán valoración, otro porcentaje aun mas pequeño síntomas graves que requerirán hospitalización, y nos advierten que cierto porcentaje dentro del grupos de riesgo como son personas mayores, niños y personas con condiciones crónicas como diabetes posiblemente mueran de presentar los síntomas graves.
Por ello nos cuidamos todos, para no colapsar los sistemas de salud y ese grupo tenga acceso a los hospitales y tratamientos con los que contamos para aumentar sus expectativas.
Llevamos ya mas de 15 días encerrados. En las predicciones mas positivas dicen que nos queda poco menos de un mes mas, en las predicciones oficiales se advierte que mayo va a ser el mes donde mas casos reportadas habrá, y nos invitan a seguir las indicaciones.
El tiempo pasa lento pero pasa, un día a la vez, uno por uno. Ya no tiene caso pensar en el, los días de la semana ahora todos se llaman igual y transcurren sin novedad.
Algún día todo esto habrá pasado y sera tiempo de trabajar para reconstruir la estabilidad que teníamos, pero hasta entonces.
martes, 7 de abril de 2020
lunes, 6 de abril de 2020
El búho azul IV
Como imaginaba la búsqueda a pie del lugar de la foto había sido del todo infructuosa pero de regreso a mi hogar pasé por el supermercado por lo que regrese cargado de bolsas de plástico con comida para toda la semana.
El reloj marcaba pocos minutos antes de las nueve de la noche. Había estado fuera poco mas de 3 horas y ahora el departamento estaba carente de toda luz natural por lo que encendí las luces y me metí a la cocina para acomodar las cosas dentro del refrigerador.
Estaba metiendo las verduras en el cajón que les corresponde cuando escuché cuatro fuertes golpes provenientes del congelador.
<Toc, toc, toc, toc>
Cerré el cajón y abrí la puerta del congelador, dentro estaba, con el cuerpo doblado como un contorsionista el sujeto de la caja, la manera en que su cuerpo rellenaba el pequeño espacio del congelador me recordó a la forma en la que el cuerpo de los caracoles llenan sus conchas en espiral.
El sujeto de la caja debía medir poco mas de un metro y setenta y cinco centímetros, no era especialmente alto pero era delgado en extremo lo que le brindaba el aspecto de un espantapájaros, sobre su cabeza una caja de cartón común y corriente con el logotipo de una empacadora de manzanas rojas le cubría completamente el rostro por lo que salvo unos cabellos negros y largos que sobresalían de esta era imposible discernir sus facciones.
-¿Puedo entrar? - Me preguntó de inmediato.
Lo observe un par de segundos mas antes de asentir con la cabeza e invitarlo a pasar con un gesto de la mano, había guardado un par de filetes en el congelador y me preguntaba si seguirían ahí.
El sujeto de la caja dejó caer su cuerpo al suelo lanzándose hacia delante y se levantó como lo haría una serpiente. Al moverse de esa forma daba la impresión de ser mucho mas alto de lo que realmente era.
-¿Me traes las pastillas?
El sujeto de la caja asintió, extrajo de su bolsillo derecho un puñado de pastillas de varios colores y las depositó sobre la barra de la cocina, las separó por color e hizo lo mismo con las pastillas del bolsillo izquierdo.
-Recuerdame de cuales querías por favor. - La voz del sujeto de la caja tenia algo que me hacia odiarla, no era una voz desagradable de ninguna manera, simplemente había algo en su forma de pronunciar, algo en su tono que me hacia odiarla. Un odio que acababa dirigiendo hacia su dueño y me hacia perder la compostura.
-Verdes. -dije seco.
-Verdes - Repitió el sujeto de la caja. - Tengo 6 verdes ahora mismo.
-Había pedido por lo menos 10.
-Ya - Aquello significaba que no iba a conseguir mas de el.
Tomé las pastillas y las puse en mi frasco después de quitarles las pelusas del bolsillo del sujeto de la caja.
Cuando me di la vuelta para encararlo de nuevo este ya se estaba metiendo de vuelta al congelador y cerraba la puerta tras de si.
Esperé unos segundos y abrí el congelador. Estaba vació, ni siquiera estaban mis filetes.
Tomar alguna de la pastillas verdes a esta altura resultaría un desperdicio y no me apetecía hablar con el suplente del santo patrón de la causas perdidas, así que guarde el frasco, me di un baño a consciencia y me metí a la cama, en la mesita de noche estaban las únicas pistas que poseía de momento y ninguna me decía demasiado en realidad, una pluma azul corta como de dos pulgadas de largo color azul brillante, tan brillante que los finos pelos que le componían parecían hechos de luz. Junto a la pluma la corcholata oxidada de un refresco de guayaba y por supuesto, la fotografía.
Ninguna de esas cosas tenia sentido por si misma y aun así todas apuntaban a un solo sujeto: El búho azul.
Si lograba atraparlo el pato gris seguiría poco después, podría salir de deudas y retirarme si me daba la gana.
Di media vuelta sobre la cama, me cubrí hasta la cabeza con el cobertor, y eventualmente empece a quedarme dormido.
Cuando me desperté al día siguiente lo primero que hice fue fijarme de nuevo en el congelador con la esperanza de que mis filetes hubieran reaparecido pero no fue el caso.
El reloj marcaba pocos minutos antes de las nueve de la noche. Había estado fuera poco mas de 3 horas y ahora el departamento estaba carente de toda luz natural por lo que encendí las luces y me metí a la cocina para acomodar las cosas dentro del refrigerador.
Estaba metiendo las verduras en el cajón que les corresponde cuando escuché cuatro fuertes golpes provenientes del congelador.
<Toc, toc, toc, toc>
Cerré el cajón y abrí la puerta del congelador, dentro estaba, con el cuerpo doblado como un contorsionista el sujeto de la caja, la manera en que su cuerpo rellenaba el pequeño espacio del congelador me recordó a la forma en la que el cuerpo de los caracoles llenan sus conchas en espiral.
El sujeto de la caja debía medir poco mas de un metro y setenta y cinco centímetros, no era especialmente alto pero era delgado en extremo lo que le brindaba el aspecto de un espantapájaros, sobre su cabeza una caja de cartón común y corriente con el logotipo de una empacadora de manzanas rojas le cubría completamente el rostro por lo que salvo unos cabellos negros y largos que sobresalían de esta era imposible discernir sus facciones.
-¿Puedo entrar? - Me preguntó de inmediato.
Lo observe un par de segundos mas antes de asentir con la cabeza e invitarlo a pasar con un gesto de la mano, había guardado un par de filetes en el congelador y me preguntaba si seguirían ahí.
El sujeto de la caja dejó caer su cuerpo al suelo lanzándose hacia delante y se levantó como lo haría una serpiente. Al moverse de esa forma daba la impresión de ser mucho mas alto de lo que realmente era.
-¿Me traes las pastillas?
El sujeto de la caja asintió, extrajo de su bolsillo derecho un puñado de pastillas de varios colores y las depositó sobre la barra de la cocina, las separó por color e hizo lo mismo con las pastillas del bolsillo izquierdo.
-Recuerdame de cuales querías por favor. - La voz del sujeto de la caja tenia algo que me hacia odiarla, no era una voz desagradable de ninguna manera, simplemente había algo en su forma de pronunciar, algo en su tono que me hacia odiarla. Un odio que acababa dirigiendo hacia su dueño y me hacia perder la compostura.
-Verdes. -dije seco.
-Verdes - Repitió el sujeto de la caja. - Tengo 6 verdes ahora mismo.
-Había pedido por lo menos 10.
-Ya - Aquello significaba que no iba a conseguir mas de el.
Tomé las pastillas y las puse en mi frasco después de quitarles las pelusas del bolsillo del sujeto de la caja.
Cuando me di la vuelta para encararlo de nuevo este ya se estaba metiendo de vuelta al congelador y cerraba la puerta tras de si.
Esperé unos segundos y abrí el congelador. Estaba vació, ni siquiera estaban mis filetes.
Tomar alguna de la pastillas verdes a esta altura resultaría un desperdicio y no me apetecía hablar con el suplente del santo patrón de la causas perdidas, así que guarde el frasco, me di un baño a consciencia y me metí a la cama, en la mesita de noche estaban las únicas pistas que poseía de momento y ninguna me decía demasiado en realidad, una pluma azul corta como de dos pulgadas de largo color azul brillante, tan brillante que los finos pelos que le componían parecían hechos de luz. Junto a la pluma la corcholata oxidada de un refresco de guayaba y por supuesto, la fotografía.
Ninguna de esas cosas tenia sentido por si misma y aun así todas apuntaban a un solo sujeto: El búho azul.
Si lograba atraparlo el pato gris seguiría poco después, podría salir de deudas y retirarme si me daba la gana.
Di media vuelta sobre la cama, me cubrí hasta la cabeza con el cobertor, y eventualmente empece a quedarme dormido.
Cuando me desperté al día siguiente lo primero que hice fue fijarme de nuevo en el congelador con la esperanza de que mis filetes hubieran reaparecido pero no fue el caso.
domingo, 5 de abril de 2020
miércoles, 1 de abril de 2020
lunes, 30 de marzo de 2020
El búho azul III
Tomé la carpeta que me ofrecía el suplente del santo patrón de las causas perdidas y la abrí, en su interior solamente había una fotografía, cuando Sroka Zwyczajna te daba una pista solía ser poco claro pero nunca había llegado a tales extremos.
El suplente carraspeó un poco.
-Solamente estábamos preparados para que preguntara por el búho azul, el que haya pedido información de pronto por el pato gris nos agarra por sorpresa, de momento es todo lo que le podemos ofrecer. - Dijo el suplente del santo patrón mientras se rascaba las sienes.
Miré nuevamente la fotografía, era una foto tomada desde el interior de una ventana que daba a un patio donde una solitaria maceta de color blanco y azul sustentaba una planta de piña que apenas empezaba a ofrecer su fruto. Mientras la observaba supuse que debía encontrar la casa a la que pertenecía aquel patio pero en la ciudad debía haber por lo menos unas 100 000 viviendas sin contar aquellas que se encontraban en fase de construcción, además no había manera de saber el año en el que la fotografía había sido tomada, podría ser que la planta de piña ya hubiese muerto o que el patio ya no existiera o a estas alturas fuera ya irreconocible del todo, o incluso en el peor de los casos, podría pertenecer a una casa que aun no hubiera sido construida.
-De momento es todo lo que podemos ofrecerle. -Dijo el suplente adivinando mi frustración. -Si se nos ocurre algo mas le llamaremos, si se le ocurre algo mas llámenos. Como sea, gracias por su visita y preferencia.
Aquello ultimo quería decir que ya era mi hora de irme, así que tome la foto la guarde en mi bolsillo tras doblarla y deje la carpeta vacía en el escritorio.
El suplente carraspeó un poco.
-Solamente estábamos preparados para que preguntara por el búho azul, el que haya pedido información de pronto por el pato gris nos agarra por sorpresa, de momento es todo lo que le podemos ofrecer. - Dijo el suplente del santo patrón mientras se rascaba las sienes.
Miré nuevamente la fotografía, era una foto tomada desde el interior de una ventana que daba a un patio donde una solitaria maceta de color blanco y azul sustentaba una planta de piña que apenas empezaba a ofrecer su fruto. Mientras la observaba supuse que debía encontrar la casa a la que pertenecía aquel patio pero en la ciudad debía haber por lo menos unas 100 000 viviendas sin contar aquellas que se encontraban en fase de construcción, además no había manera de saber el año en el que la fotografía había sido tomada, podría ser que la planta de piña ya hubiese muerto o que el patio ya no existiera o a estas alturas fuera ya irreconocible del todo, o incluso en el peor de los casos, podría pertenecer a una casa que aun no hubiera sido construida.
-De momento es todo lo que podemos ofrecerle. -Dijo el suplente adivinando mi frustración. -Si se nos ocurre algo mas le llamaremos, si se le ocurre algo mas llámenos. Como sea, gracias por su visita y preferencia.
Aquello ultimo quería decir que ya era mi hora de irme, así que tome la foto la guarde en mi bolsillo tras doblarla y deje la carpeta vacía en el escritorio.
Me desperté en mi cama un poco adolorido por la posición incomoda en la que me había dormido, tan pronto me incorporé lo primero que hice fue comprobar el frasco de las pastillas, me quedaban dos verdes lo que significaba que si quería encontrar al búho azul y al pato gris necesitaba levantarme y hacer una llamada.
Marqué el numero que de memoria y aguarde a la grabación que me recordaba que el costo de 27 pesos por minuto mas impuestos iba a ser cargado a mi recibo telefónico bajo el concepto de "servicios varios".
-Hola lindura - La voz de mujer del otro lado de la linea hablaba despacio, casi susurrando y arrastrando levemente las silabas, daba la impresión que intentaba sonar melosa o sexy pero aunque no sonaba desagradable no conseguía el efecto deseado. -¿Quieres oírme decirte lo que me gustaría que me hagas? ¿hummm? ¿Quiere que te describa a detalle lo que estoy haciendo? ¿Qué quieres hacer travieso?
-Quiero hablar con Dios, ¿Puedes transferirme con el? - Del otro lado de la linea se hizo un silencio helado, pasó casi un minuto durante el cual no despegue mi oreja del teléfono atento a cualquier cambio en la linea, aquello no era mas que un intento por alargar la llamada y poder cobrar sus tarifas por minuto.
-Ya te transfiero con el, espera un segundo - Sonó un poco de estática del otro lado de la linea pero nada fuera de lo ordinario -Hey, cuando termines de hablar con Él, si aun quieres hablar conmigo te estaré esperando - Dijo la voz femenina e inmediatamente después escuche la voz de Dios del otro lado de linea.
-¿En que puedo ayudarte hijo?
-Dios, necesito pastillas
-Lo se, hijo - Dijo Dios - Pero antes, es mi obligación informarle que la siguiente llamada puede ser grabada y/o monitoreada para fines de mejoramiento en nuestra calidad de atención al cliente, ¿Quieres amarillas, azules o rojas, hijo?
-Verdes - respondí - Por lo menos unas 10.
-Te saldrá caro, hijo.
-Siempre lo es - Respondí como queja. En todo el tiempo que había sido cliente nunca califique para un descuento aunque había un rumor de que a veces los concedían.
-La cantidad se te cobrara directamente a tu recibo telefónico bajo el concepto de Servicios médicos del sur. ¿Aceptas el cargo, hijo?
-Acepto - Respondí.
-Entonces enviare al sujeto de la caja cuanto antes a entregar tu pedido, ahora hijo, oremos cuando termine la oración te transferiré de vuelta con Martha en la linea; padre nuestro que estas en el cielo...
-Gracias - Dije -y corte la llamada.
Todo aquello me daba dolor de cabeza y terminaba costando una fortuna.
Comí algo ligero y me vestí para salir.
Estaba dispuesto a intentar dar con el domicilio de la fotografía aun a sabiendas de que posiblemente no lo encontraría pero tampoco me apetecía quedarme en casa y aquella era una buena excusa para dar un paseo.
Marqué el numero que de memoria y aguarde a la grabación que me recordaba que el costo de 27 pesos por minuto mas impuestos iba a ser cargado a mi recibo telefónico bajo el concepto de "servicios varios".
-Hola lindura - La voz de mujer del otro lado de la linea hablaba despacio, casi susurrando y arrastrando levemente las silabas, daba la impresión que intentaba sonar melosa o sexy pero aunque no sonaba desagradable no conseguía el efecto deseado. -¿Quieres oírme decirte lo que me gustaría que me hagas? ¿hummm? ¿Quiere que te describa a detalle lo que estoy haciendo? ¿Qué quieres hacer travieso?
-Quiero hablar con Dios, ¿Puedes transferirme con el? - Del otro lado de la linea se hizo un silencio helado, pasó casi un minuto durante el cual no despegue mi oreja del teléfono atento a cualquier cambio en la linea, aquello no era mas que un intento por alargar la llamada y poder cobrar sus tarifas por minuto.
-Ya te transfiero con el, espera un segundo - Sonó un poco de estática del otro lado de la linea pero nada fuera de lo ordinario -Hey, cuando termines de hablar con Él, si aun quieres hablar conmigo te estaré esperando - Dijo la voz femenina e inmediatamente después escuche la voz de Dios del otro lado de linea.
-¿En que puedo ayudarte hijo?
-Dios, necesito pastillas
-Lo se, hijo - Dijo Dios - Pero antes, es mi obligación informarle que la siguiente llamada puede ser grabada y/o monitoreada para fines de mejoramiento en nuestra calidad de atención al cliente, ¿Quieres amarillas, azules o rojas, hijo?
-Verdes - respondí - Por lo menos unas 10.
-Te saldrá caro, hijo.
-Siempre lo es - Respondí como queja. En todo el tiempo que había sido cliente nunca califique para un descuento aunque había un rumor de que a veces los concedían.
-La cantidad se te cobrara directamente a tu recibo telefónico bajo el concepto de Servicios médicos del sur. ¿Aceptas el cargo, hijo?
-Acepto - Respondí.
-Entonces enviare al sujeto de la caja cuanto antes a entregar tu pedido, ahora hijo, oremos cuando termine la oración te transferiré de vuelta con Martha en la linea; padre nuestro que estas en el cielo...
-Gracias - Dije -y corte la llamada.
Todo aquello me daba dolor de cabeza y terminaba costando una fortuna.
Comí algo ligero y me vestí para salir.
Estaba dispuesto a intentar dar con el domicilio de la fotografía aun a sabiendas de que posiblemente no lo encontraría pero tampoco me apetecía quedarme en casa y aquella era una buena excusa para dar un paseo.
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